AFP
Los europeos preparan una nueva ofensiva diplomática para tratar de ahuyentar el riesgo de guerra civil en Ucrania, inmersa en una violencia creciente en el sureste del país entre nacionalistas ucranianos y separatistas prorrusos.
«Esto es una guerra contra nosotros y debemos estar listos para detener esta agresión», advirtió este lunes el presidente interino de Ucrania, Olexander Turchinov, en una entrevista a la cadena de televisión Kanal 5. El intento de «desestabilización de la situación en Odesa fracasó», afirmó Turchinov, en referencia a los incidentes mortales que sacuden desde el viernes la gran ciudad portuaria del sur.
«Las autoridades funcionan en Odesa (…) Los separatistas se enfrentan en Odesa a un verdadera resistencia de los patriotas locales», añadió.
Rebeldes prorrusos lanzaron el domingo un asalto contra la sede de la policía en Odesa y obtuvieron la liberación de 67 de sus compañeros, detenidos el viernes tras violentos enfrentamientos con seguidores de fútbol partidarios de una Ucrania unida.
Para evitar hechos similares, las autoridades han transferido 42 personas detenidas ese mismo día a otra región, indicó este lunes el ministro del Interior, Arsen Avakov. «La policía de Odesa actuó de manera vergonzosa y quizás criminal (al liberar a los prisioneros).
La dirección de la policía al completo fue despedida», indicó Avakov en su página de la red social Facebook.
El ministerio ruso de Exteriores denunció, por su parte, violaciones «masivas» de los derechos humanos en Ucrania por parte de «las fuerzas ultranacionalistas, extremistas y neonazis», en un 'Libro Blanco' divulgado este lunes.
«Provocaciones» en Kiev
Para el presidente Turchinov, «el objetivo (de los prorrusos) es derrocar el Ggobierno en Kiev» y anunció la instalación de puestos de control en la capital y en otras ciudades del país, «donde pueden haber saboteadores, provocadores».
«Esperamos provocaciones el 9 de mayo», día festivo que conmemora en Ucrania y en Rusia la victoria contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, añadió.
En el este del país, inmerso en una insurrección prorrusa, la situación continuaba tensa, constataron periodistas de AFP.
El ministro del Interior indicó que se produjeron «muertos» en intensos combates el lunes por la mañana cerca de Slaviansk, bastión rebelde en la región de Donetsk, sin precisar en qué bando se produjeron las bajas. La portavoz de los separatistas prorrusos, Stella Jorosheva, afirmó que habían «recibido refuerzos» de Crimea y de la república rusa de Chechenia, pero sin indicar el número de efectivos.
El ejército ucraniano cortó el domingo el principal acceso por carretera a Slaviansk. «La ciudad está totalmente cercada», según la portavoz. En Donetsk, unos mil prorrusos intentaron de manera desorganizada el domingo por la noche hacerse con un edificio abandonado de la fiscalía militar. «¡No os perdonaremos lo de Odesa!», gritaban los manifestantes, constató AFP.
Un joven, acusado de ser un «provocador», fue introducido en un coche y conducido a un lugar desconocido.
¿Hacia Ginebra II?
Los europeos se movilizaron este fin de semana para promover una nueva ofensiva diplomática. Este lunes, la Comisión anunció que recibirá en Bruselas al gobierno interino de Ucrania el 13 de mayo, para analizar las medidas de apoyo a Kiev.
Antes, este miércoles, el presidente de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burjalter, tiene previsto hablar en Moscú de la situación en Ucrania con el presidente ruso, Vladimir Putin.
Los dos discutirán «sobre la puesta en marcha de mesas redondas bajo la supervisión de la OSCE, para facilitar un diálogo nacional antes de la elección presidencial» prevista el 25 de mayo en Ucrania, indicó un portavoz de la canciller alemana, Angela Merkel.
El ministro alemán de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, apostó el domingo por una segunda conferencia de Ginebra, pese a la ausencia de resultados concretos de la primera.
Por su parte, Moscú urgió este lunes a una reacción internacional «sin tomar partido», sin la cual habrá «consecuencias destructivas para la paz, la estabilidad y el desarrollo democrático de Europa».
Kiev, Moscú, Washington y la UE firmaron un primer acuerdo en Ginebra a mediados de abril para reducir la tensión en Ucrania y lograr una estabilidad política y económica, si bien este texto se convirtió en papel mojado a causa de la fuerte degradación de la situación en el país.