Mattias Dietrich*
El tema de los derechos humanos gana más importancia también en las empresas —pensamos en todo lo que está vinculado con la lucha contra el trabajo infantil— en la igualdad de género y en otros temas que se discuten actualmente en las empresas. El lanzamiento de la iniciativa Global Compact en Nicaragua, en febrero del año en curso, ha demostrado una vez más que este tema es parte de la discusión para lograr una sociedad más equitativa, más justa y más democrática. No puede ser que se esté demandando mayor involucramiento de la gente en procesos participativos en la sociedad sin hablar sobre el tema de los derechos humanos en las empresas.
El Global Compact de las Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Unión Europea, el OECD y muchas otras organizaciones —entre ellas la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial, uniRSE— se están dedicando más activamente al tema de los derechos humanos en las empresas. Es más, con los principios rectores de las Naciones Unidas sobre derechos humanos en empresas se ha elaborado un documento que sirve de norte para la formulación de una política de derechos humanos en una empresa.
El tema de derechos humanos en las empresas incluye al mismo tiempo tratar de desarrollar una nueva relación del “mundo entero” con las empresas; es ver a ambos actores más bien como contraparte en un proceso de aplicación de responsabilidades compartidas, y no solo tener la opinión de que las empresas “son las culpables de todo”. Ya pasó el tiempo en el que se acusaba permanentemente a las empresas en términos generales, sin ir al fondo de los problemas, de ser “violadores de los derechos humanos”, cuando al contrario, en muchos casos estas empresas están desarrollando ya su propia política de los derechos humanos y se vinculan directamente con temas que toca el Global Compact y que están directamente vinculados con la responsabilidad social empresarial. Desde que Global Compact se lanzó en Nicaragua veinte empresas y organizaciones, entre nacionales y extranjeras, se han comprometido con los objetivos del mismo que se expresan en sus cuatro temas centrales: derechos humanos, condiciones laborales, medioambiente y anticorrupción. Eso es un importante avance y demuestra claramente que al sector empresarial no le da igual lo que pasa en el mundo, al contrario, trata de buscar sus respuestas específicas en estos cuatro temas arriba en mención. Podemos ver casos de buenas prácticas de empresas —firmantes del Global Compact— como por ejemplo Telefónica, Casur, BAC y otras. Estas empresas por un lado han definido políticas específicas relacionadas con temas centrales como el de la lucha contra el trabajo infantil, temas de educación y del medioambiente, pero también políticas sobre su situación interna, dedicadas al tema de la igualdad de género en las empresas y otras. Es eso lo que queremos, y es el objetivo de este mensaje, promover que la empresa se dedique tanto a temas del desarrollo de la sociedad como al desarrollo interno de ellas mismas. Lo que necesitamos es una nueva relación entre los jugadores en pro del desarrollo de nuestras sociedades: los gobiernos, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil, una relación de más entendimiento mutuo, de más cooperación y que tengan como base para eso más entendimiento mutuo y más confianza.
*Director Ejecutivo de uniRSE
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