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PANAMÁ/AP
Tres candidatos con programas de gobierno similares disputan mañana unos comicios presidenciales muy reñidos bajo la sombra de un mandatario saliente popular y omnipresente.
Dos encuestas arrojan un empate técnico entre el candidato oficialista José Domingo Arias, de derecha, Juan Carlos Varela, de centro-derecha y Juan Carlos Navarro, un social demócrata.
Un tercer sondeo le da una leve ventaja a Arias. El actual presidente, Ricardo Martinelli, no puede buscar la reelección de manera inmediata, pero opaca, por momentos, a los candidatos, incluso al de su propio partido, en lo que algunos observadores interpretan como un esfuerzo por mantenerse como el gran referente de la política panameña.
“Esta será una elección atípica, influenciada por la figura de Martinelli, y no se sabe cuál será su desenlace y si el Gobierno aceptará sin problemas los resultados”, manifestó el sociólogo Marco Gandásegui, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos en Panamá, quien cree que Martinelli podría impugnar los resultados electorales si su partido pierde por una votación muy estrecha.
Si algún candidato no acepta los resultados o denuncie fraude, puede presentar una impugnación ante el Tribunal Electoral, que tiene facultades para ordenar una nueva votación en los distritos donde pueda haber irregularidades.
En Panamá no ha habido impugnaciones en elecciones presidenciales desde la caída de Manuel Noriega en 1989. Ni siquiera en los comicios de 1994, cuando el margen de la victoria de Ernesto Pérez Balladares sobre Mireya Moscoso fue del cuatro por ciento.
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El presidente del Tribunal Electoral Erasmo Pinilla salió recientemente al paso de algunos cuestionamientos sobre la imparcialidad del organismo, surgidos del oficialismo y dijo que “debilitar al árbitro en el momento crucial de un proceso electoral… no tiene otro propósito que preparar el escenario para probablemente cometer un fraude”.
PROMOVERÍAN META DE MARTINELLI
“Independientemente de quién gane, es poco probable que cambie significativamente la formulación de políticas macroeconómicas”, expresó Risa Grais-Targow, una experta para América Latina del Eurasia Group. “Cualquier candidato continuará promoviendo la meta de Martinelli, de convertir a Panamá en un centro logístico regional, utilizando el proyecto de ampliación del Canal”.
En la gestión de Martinelli se avanzó en la ampliación del Canal de Panamá, que promete generar nuevos ingresos al facilitar el paso de barcos de carga más grandes, se impulsó la economía de servicios del país y se promovió una intensa política de construcción de obras de infraestructura, incluido el primer metro de Centroamérica.
ACUSACIONES
El oficialismo dijo sin prueba alguna que Nicolás Maduro ayudó a financiar la campaña del social demócrata Navarro, algo que el candidato opositor rechazó reiteradamente. La oposición también acusó al oficialismo de crear centros de llamadas para denigrar de los candidatos opositores.
Eclipsado por la figura de Martinelli, Arias es descrito por la oposición como un candidato sin trayectoria ni carisma que se limitará a hacer lo que disponga el mandatario saliente.
“Esta es una elección crucial para Panamá y su democracia”, dijo Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, foro de análisis político con sede en Washington, aludiendo a las sospechas de corrupción y de que Martinelli busca perpetuarse en el poder. “La corrupción es difícil de medir, pero hay una sensación generalizada de que se ha salido de control en el actual gobierno”. Para Shifter, “el caso Martinelli muestra que las tendencias autoritarias en América Latina no son solo propios de los gobiernos de izquierda”, expresó en un correo.
Pese a que el gobierno saliente invirtió cientos de millones en acueductos y en mejoras en plantas potabilizadoras, el servicio no es continuo en las afueras de Ciudad de Panamá. Expertos consultados dicen que la inversión en infraestructura fue producto del endeudamiento y que el auge de la economía es el resultado de una cadena de factores que tiene como punto de partida el traspaso del Canal a manos panameñas en 2000 y la recuperación de valiosos terrenos en la franja canalera, sumado al hecho de que los gobiernos han impulsado sectores como el portuario, logístico, turismo e industrial, entre otros.
“Si bien el crecimiento fue sólido, no se resolvieron problemas fundamentales, por ejemplo, en el sector salud, educación o agropecuario, mejora en el agua potable, ni el sistema de las aguas tratadas, el Gobierno más bien se limitó a levantar obras de infraestructura”, dijo Rolando Gordón, economista con maestría en economía de desarrollo de Ohio State University y catedrático universitario, quien cree que pese al empleo, la gente del común no gana lo suficiente como para llevar una vida decorosa.
El nuevo presidente de Panamá, que asumirá el 1 de julio, deberá asegurarse que la ampliación del Canal, un proyecto de 5,250 millones de dólares que ha sufrido retrasos, culmine sin más contratiempos en 2016.
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