Los ingresos por los aumentos de precios fueron una ayuda para las compañías afectadas por fuertes caídas al vencer las patentes de fármacos de enorme venta, como el Lipitor. Los pacientes también se han visto beneficiados por importantes tratamientos nuevos para enfermedades como la esclerosis múltiple, la fibrosis quística y algunas formas raras de cáncer e inclusive dolencias que en otra época se desatendían porque la población de pacientes se consideraba demasiado pequeña para ser rentable.
El estudio de DRX analizó el precio mayorista promedio, referencia basada en los precios de lista de los mayoristas que no incluye los descuentos negociados por los planes de salud. Equivale aproximadamente al precio que pagaría una persona en la farmacia si no tuviera seguro, dijo Jim Yocum, vicepresidente de DRX.
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Numerosas farmacéuticas tuvieron múltiples drogas cuyo precio subió 75 por ciento cómo mínimo en el período analizado por DRX, incluidas Merck Co., Novartis AG y Eli Lilly Co.
Los precios mayoristas estadounidenses de algunas dosis de nueve drogas vendidas por Pfizer de Nueva York aumentaron más de 75 por ciento desde 2007, reveló DRX.
Eso incluye un medicamento que era el de más venta, el fármaco para el colesterol Lipitor, que perdió la protección de su patente estadounidense en 2011.
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Bloomberg News
Earl Harford, profesor retirado, hace poco compró la cantidad de comprimidos que necesita para tratar su leucemia durante un mes. El costo: 7,676 dólares, o tres veces más que cuando comenzó a tomarlos en 2001. A lo largo de los años, ha pagado más de 140,000 dólares de sus ahorros de retiro para cubrir su porcentaje del precio de la droga.
“La industria farmacéutica se aprovecha de las personas con esta dolencia”, dijo Harford, de 84 años, de Tucson, Arizona. “No han mejorado la droga; no han hecho otra cosa que seguir fabricándola. ¿Cómo lo justifican?”.
En tanto la industria farmacéutica está en medio del mayor período de fusiones en una década, en el que sobresale la propuesta de toma de control de AstraZeneca Plc (rechazada ayer) por parte de Pfizer Inc. por 100,000 millones de dólares, hay una realidad que sigue sin cambios: el precio de los fármacos continúa desafiando la ley de gravedad.
Desde 2007, el costo de los medicamentos de marca ha subido vertiginosamente, en tanto se ha duplicado el precio de docenas de drogas consagradas para tratar todo tipo de enfermedades, desde la esclerosis múltiple al cáncer, de la presión arterial hasta incluso las erecciones, de acuerdo con un análisis realizado por Bloomberg News. Si bien el índice de precios al consumidor aumentó solo 12 por ciento en ese período, una droga para la diabetes cuadruplicó su valor y otra aumentó 160 por ciento, según el análisis de DRX de Los Ángeles, proveedor de software de comparación de planes de salud.
Los precios iniciales de las drogas nuevas también están sufriendo una escalada. Hoy día, un tratamiento para reducir el colesterol en ciertos casos raros cuesta 311,000 dólares anuales y un medicamento para la fibrosis quística —desarrollado en parte con financiamiento de una organización solidaria— cuesta 300,000 dólares anuales. Quince drogas para el cáncer lanzadas en los últimos cinco años cuestan más de 10,000 dólares mensuales, de acuerdo con los datos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center.
Los analistas, entretanto, pronostican que el primer tratamiento farmacológico de un millón de dólares podría estar a la vuelta de la esquina.
PODER DE FIJACIÓN DE PRECIOS
La reciente ola de adquisiciones podría llevar los precios aún más alto, sugiere Robert Kemp, economista de la Universidad de Luisiana en Monroe. Cuantas más drogas tiene una compañía en un área terapéutica específica, dijo, mayor es su capacidad para mantener altos los precios cuando negocia con los pagadores.
“En general, se ha visto que la concentración lleva a precios más altos en la mayoría de las industrias”, señaló Kemp en entrevista telefónica. “Es un principio económico elemental”.
La desesperación es uno de los factores que favorecen los aumentos, ya que las farmacéuticas elevan los precios de los productos que siguen bajo patente para compensar la caída de las ventas ocasionada por los fármacos exitosos que perdieron la protección de una patente. La oportunidad es otra, ya que las compañías con drogas más antiguas suben los precios cuando aparecen rivales, ya sea para equipararse al precio de la nueva droga o para compensar el menor número de recetas.
DROGAS GENÉRICAS
Pese a que las drogas genéricas que promocionan las aseguradoras y el gobierno ahora conforman el 86 por ciento de todos los medicamentos que se usan en los Estados Unidos, esto no ha reducido el gasto total en medicamentos bajo receta.
En 2012, los estadounidenses gastaron 263,000 millones de dólares, u 11 por ciento más que los 236,000 millones de dólares de 2007, según los datos del gobierno estadounidense.
“Hemos observado una y otra vez que, al acercarse el fin del ciclo de vida de sus productos, los fabricantes buscan aplicar aumentos de precios más grandes que antes”, dijo Sharon Frazee, vicepresidenta de investigación de Express Scripts Holding Co., una de las gerenciadoras de beneficios de farmacia más grandes del país.
El año pasado, los aumentos de precios de los medicamentos de marca, bajo receta, representaron 20,000 millones de dólares del crecimiento de ventas 2013 de la industria, compensando los 19,300 millones de dólares de caída de ingresos debido al vencimiento de las patentes, según IMS Institute for Healthcare Informatics. Los descuentos y reembolsos contrarrestaron algunos de los aumentos de precios, según el informe.
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