René “Superchirizo” González regresó al gimnasio y siente que tiene una fortaleza en los brazos como para relevar a Atlas en su tarea de sostener el mundo. Luego de seis meses fuera del ring por indicaciones médicas, dejó su microempresa de camiones por el boxeo, y ahora pretende regresar para reencontrarse con el deporte, el próximo 7 de junio en la Ciudad de México.
A pesar de haber perdido en su último combate frente al costarricense Bryan “Tiquito” Vásquez, todavía está clasificado en la Asociación Mundial de Boxeo, aunque retrocedió al puesto 11.
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René tiene una cicatriz en la frente que no olvidará. Pasó dos horas y media en el quirófano, y a sus 30 años, está muy joven para ser un rostro de gloria pasada. A pesar de que no aprovechó la oportunidad de ser campeón del mundo, y que la amargura se apoderó de su mente tras perder frente a Bryan “Tiquito” Vásquez, luego de un cabezazo no intencional, el pinolero está en pie.
“Yo estoy más confiado que antes, las cosas pasan por un motivo. Mi apoderado Henry Maldonado dice que necesitamos de dos a tres peleítas más para que regresemos a estar en los primeros puestos del ranking y combatamos contra los boxeadores japoneses que tiene Akihiko Honda”, indicó González.
El “Superchirizo” tiene más futuro que pasado. La furia de sus ojos y la serenidad de su acento hacen de él un tipo que busca enrrumbar su carrera.
“Ese de la pelea ante Vásquez no era yo, estoy seguro que he dado mejores peleas y aunque la estrategia nos falló, estaba listo para todo. Hoy todo ha cambiado. Mi hambre boxística está intacta, quiero enfrentar a lo mejor y dejar la sangre en el ring”, declaró González, quien dice que no vio la pelea reciente de su verdugo en Las Vegas, en la misma función en que actuó Manny Pacquiao.
René emana seguridad, y su carácter es conducido por lo mismo con que maneja sus camiones: precaución.
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