En medio de una fantástica exhibición, el Real Madrid recurrió a su velocidad como su principal instrumento de ataque y tras arrebatar cualquier signo de grandeza al Bayern de Múnich, se colocó a una victoria de capturar su ansiada décima Copa de Europa.
El Madrid se plantó con firmeza y en cuanto tuvo la pelota se proyectó como bala hacia el área contraria. Y empujado por dos cabezazos sensacionales de Sergio Ramos y un par de disparos monumentales de Cristiano Ronaldo, se alzó con un triunfo 4-0.
Lo del Madrid ayer fue un trabajo de equipo. Pepe, Carvajal, Benzema y Bale, se lucieron, lo mismo que Cristiano Ronaldo su nuevo récord de 16 goles, pero el partido fue sobre todo, la revancha de Sergio Ramos ante el Bayern.
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A este Madrid elástico, ordenado y con un excepcional poderío atlético, no lo paraba nadie. Ni siquiera el Bayern, que ha reunido la mayor colección de jugadores habilidosos en la Bundesliga.
Ahora el Madrid se alista para buscar la victoria en la final de Lisboa el 24 de mayo, contra un rival que saldrá de entre el Atlético de Diego Simeone y el Chelsea de José Mourinho, quienes se miden hoy (12:45 p.m.) en Londres.
¿CUÁL INFIERNO?
A pesar del intimidante discurso de directivos y jugadores del Bayern, quienes habían prometido convertir el Allianz Arena en un infierno, la tropa local no pudo recuperar el fuego que perdió tras la conquista de la liga con anticipación.
Justo como se esperaba, el Bayern se obsesionó por el balón, pero el Madrid no le dio espacio y su esquema comenzó a flaquear desde el primer minuto, cuando Ángel Di María dejó en claro las intenciones del conjunto blanco.
Y tras varias amenazas en las pocas oportunidades que tuvo el balón al inicio, el Madrid golpeó la mesa con autoridad al minuto 16, cuando tras tiro de esquina de Luka Modric, Ramos se levantó hacia el cielo y perforó a Manuel Neuer, silenciando a la multitud local.
No terminaba de asimilar el Bayern el golpetazo de Ramos, cuando cuatro minutos más tarde, tras falta sacada por Pepe, el mismo Ramos se levantó y puso la cuenta 2-0. El infierno se encendió, pero quien comenzó a sentir el calor no fue propiamente el Madrid.
Y antes de irse al descanso, Cristiano recibió una gran asistencia de Gareth Bale, y sentenció para un 3-0, que hizo que Guardiola deseara ser tragado por la tierra.
Después de la pausa, el Bayern mostró un poco de dinamismo y trató de darle alguna dignidad a su labor, pero el Madrid aún tenía reservada una bala, disparada por Cristiano a ras del piso, al instante en que saltaba la barrera, al minuto 90 para el 4-0, que selló la masacre del Madrid en Múnich.
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