Luis E. Martínez y Noel Gallegos
Francisco Ramírez, propietario de la panadería, dijo que “cuando llegaron los bomberos, comienzan a echar el agua, pero se les acaba, luego vuelve otra cisterna y se les vuelve a acabar el agua, luego se van al hidrante de la esquina y tampoco tiene agua, y el fuego sigue avanzando hacia las casas vecinas. Gracias a Dios mi maquinaria está intacta. Todavía no sabemos cuál fue la causa del siniestro”.
El teniente Carlos Pichardo, del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Masaya, dijo que todavía no hay certeza de qué provocó el incendio.
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De pronto, las llamas alcanzaron la parte frontal de la casa en la que Teresa de Jesús Tórrez Tórrez cuidaba a su nietecito Justin Josué Treminio Montalván, en el barrio San Francisco, de Ciudad Darío, Matagalpa. El fuego y una seguidilla de fuertes explosiones frente a la vivienda tenían a Tórrez en shock.
Los vecinos actuaron rápidamente y los pusieron a salvo. Mientras que en la maltrecha calle de macadán, frente a la casa, un camión cargado con diluyente y otros productos inflamables, ardía en llamas.
“La casa estaba agarrando fuego y en ese momento era como que estaba el infierno en esta cuadra”, dijo Pedro Rafael Montalván Tórrez, hijo de la señora, quien estaba a tres cuadras del sitio.
El camión placa GR 0617, era conducido por Aquiles Aráuz Quiroz, acompañado por Ronaldo José Duarte Guadamuz. Trasladaban 12 barriles metálicos con diluyente, además de otros barriles de plástico con jabón líquido, ambientador y cloro, así como recipientes más pequeños con diferentes productos.
Habían visitado una miscelánea en Darío y pasaban por una calle paralela a la carretera porque se dirigían hacia Sébaco y Matagalpa, cuando en el kilómetro 90 explotó una llanta. Aráuz dice que “alguna chispa pegó en uno de los galones de diluyente ( ), andamos un extintor, pero no me dio tiempo de nada”.
Duarte señaló que con el estallido de la llanta “me bajé a ver y ya estaba agarrando fuego, salimos corriendo y comenzaron a explotar los barriles”.
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