Tania Sirias
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez de Escorcia, advirtió que el diálogo que sostendrá la Iglesia con el Gobierno podría restar credibilidad a las voces de los obispos de nuestro país.
Indicó que la intermediación se da cuando hay un conflicto en las partes, pero la Iglesia no es un partido político y tampoco es opositor al Gobierno. “Ortega debe estar claro que el conflicto lo tiene con un sector importante de la población”, dijo Núñez.
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Además, Núñez lamentó que no hay condiciones para que se dé ese encuentro con el presidente inconstitucional Daniel Ortega.
“Este podría ser un esfuerzo inútil e infructuoso, ya que no se va a solucionar ningún problema, los obispos están frente a una gente que está empeñada en perpetuarse en el poder”, dijo Núñez de Escorcia.
La defensora de los derechos humanos dijo que Ortega no ha tenido la capacidad de ponerse al frente de la actividad sísmica que está afectando el país, —relegando su papel a Rosario Murillo— menos que esté en condiciones para sentarse a dialogar seriamente.
LAS CARTAS PASTORALES
Núñez advierte que Ortega no hará más que escuchar lo que plantearán los obispos de la Conferencia Episcopal, pero no habrá ningún cambio en la forma de su gobierno.
“La Iglesia católica, para ser coherente, debe mantener la posición que ha sostenido a través de las cartas pastorales y pronunciamientos de los últimos años, donde demanda el respeto a la institucionalidad y un verdadero diálogo nacional”, dijo la presidenta del Cenidh.
También expresó que el Gobierno no ha dado ni una muestra de rectificación en su comportamiento autoritario. “Ante las expectativas de un diálogo con la Iglesia, no es correcto que hayan electo a funcionarios de Estado que no reunían los requisitos”, lamentó Núñez de Escorcia.
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