Nectalí Zeledón
Carlos Ancelotti aprovechó ayer los análisis de sus colaboradores sobre el Bayern Múnich. El técnico del Real Madrid repitió el planteamiento de la Copa del Rey, pero esta vez fue un bloque más sólido. El equipo absorbió mejor la táctica defensiva.
Ancelotti le tendió una trampa al Bayern. Preparó el terreno. Le cedió el balón y el dominio del partido previo al gol. Durante 18 minutos el Madrid fue un equipo desconocido e incoherente. No presionó al rival y se replegó en exceso. Dio la impresión de tener miedo, pero todo cambió con el tanto de Karim Benzema.
Con el partido a favor, el Madrid adelantó las líneas, comenzó a presionar más la salida del Bayern, cosa que no hizo antes, para alejarlo de la portería. Desde ese momento, los merengues supieron elegir el momento para estirar y encoger el campo.
La última línea hizo su mejor ejercicio defensivo, especialmente los laterales. Fabio Coentrao, por izquierda, y Daniel Carvajal, por el otro sector, cumplieron de principio a fin. Xabi Alonso exhibió su mejor partido en mucho tiempo con el equipo.
Alonso dio pausa y jugó en largo cuando el equipo lo ameritó. Atrás dejó todo. Él le quitó del pie el balón al Müller cuando iba a halar el gatillo.
Coentrao brilló y se redimió de sus errores del 2012.
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