Los padres de los estudiantes desaparecidos en el naufragio de un ferry en aguas surcoreanas acusaron de incompetencia al gobierno, a los socorristas y a la tripulación del ferry, que dirigía en el momento del accidente un oficial subalterno y no el capitán.
Veinticinco cuerpos fueron recuperados, según el balance facilitado por la noche por los guardacostas. De las 475 personas que se encontraban a bordo, incluyendo más de 300 estudiantes de secundaria, 179 personas se encuentran sanas y salvas. Faltan 271.
Medio millar de buceadores están desplegados en la zona, pero las violentas corrientes y la visibilidad deficiente frenan sus esfuerzos para penetrar en el buque, de varios puentes, del que sólo la quilla sobresale del agua.
Intentan dar con posibles supervivientes que se hubieran refugiado en bolsas de aire, una hipótesis cada vez menos creíble a medida que pasa el tiempo.
El fiscal indicó este viernes que en el momento del accidente, el miércoles a las nueve de la mañana, el ferry lo dirigía un oficial subalterno y no el capitán. El capitán Lee Joon-seok, violentamente criticado por las familias de los desaparecidos por abandonar el barco cuando cientos de pasajeros se encontraban atrapados, se encontraba «en popa», añadió el procurador sin brindar más detalles.
Las causas del accidente se desconocen. Numerosos pasajeros dicen que oyeron un fuerte ruido y el ferry se detuvo súbitamente, lo que podría significar que el barco toco el fondo o golpeó un objeto sumergido.
– «El gobierno ha mentido» –

Algunos expertos evocan también la posibilidad de que la carga del ferry, que transportaba 150 vehículos, se desplazara y desequilibrara el barco.
El capitán afirmó que no chocó contra ninguna roca.
El operador del 'Sewol', Chonghaejin Marine Co., indicó que el capitán, de 69 años, tiene muchos años de experiencia y cubría desde hace ocho años el trayecto Incheon-Jeju, en el que se produjo el accidente.
La cólera de las familias de las víctimas se amplifica día a día. Los padres, devorados por la angustia y el dolor, critican violentamente a las autoridades y les acusan de indiferencia y de mentir.
«El gobierno mintió ayer», declaró en directo por la televisión surcoreana este viernes un hombre que dijo hablar en nombre de todos los padres. «¿Así son las cosas en Corea del Sur? Les volvemos a suplicar una vez más, por favor, que salven a nuestros hijos», agregó.
Afirmó que en el lugar del drama sólo vio unas cuantas embarcaciones y unos buceadores, lejos de los 500 buceadores, 169 barcos y 29 aeronaves que las autoridades afirman haber mandado. Con otros padres, viajó al lugar del drama el jueves en un barco fletado por los socorristas para las familias de las víctimas.
– «La pérdida de tantos jóvenes» –
En el gimnasio de Jindo, la isla vecina al lugar del drama, que acoge a cientos de allegados de los desaparecidos, una pantalla retransmite los esfuerzos de los socorristas, pero los parientes han dejado de mirar esa imágenes en la niebla.
Las familias lamentan también con amargura que los pasajeros recibieran la consigna de no moverse de sus asientos o camarotes cuando el ferry se inmovilizó tras un choque. Treinta o cuarenta minutos más tarde, el barco se empezó a hundir por la proa y fue demasiado tarde para muchos ocupantes, incapaces de trepar a lo largo de los pasillos casi a la vertical mientras el agua entraba a chorros.
La magnitud del drama ha causado estupefacción en Corea del Sur, un país rico y moderno que pensaba que este tipo de catástrofes eran cosa del pasado. El accidente es más cruel si cabe porque muchas víctimas son adolescentes.
En la rueda de prensa de los investigadores, el fiscal Lee Seong-Yoon aseguró: «haremos que los responsables (del accidente) tengan que rendir cuentas».
El presidente estadounidense, Barack Obama, que visitará Seúl el 25 y 26 de abril, dio su «más sentido pésame» a los familiares de las víctimas. «Nos duele el corazón al ver a nuestros amigos coreanos pasando por una pérdida tan terrible, especialmente la pérdida de tantos jóvenes estudiantes», agregó.