CARACAS/AFP
Delegados del gobierno de Venezuela y de la oposición se encontraron ayer a puertas cerradas en el edificio de la vicepresidencia para la segunda reunión de diálogo de paz en procura de poner fin a más de dos meses de protestas antigubernamentales que han dejado 41 muertos.
La reunión busca organizar la agenda de trabajo del Gobierno y la oposición, que reclama como temas prioritarios una ley de amnistía para presos políticos, el desarme de lo que afirma son paramilitares oficialistas, el establecimiento de una comisión de la verdad independiente que investigue los 120 supuestos casos de violación a los derechos humanos en las protestas y renovar las autoridades con mandato vencido en el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
El Gobierno, que rechaza la posibilidad de una amnistía y niega que existan grupos civiles armados oficialistas, reclama que la oposición se deslinde de los grupos violentos y que reconozca a Nicolás Maduro como presidente.
“En presencia de los cancilleres (de Colombia, Ecuador y Brasil) y el Nuncio, empezaremos la primera sesión de trabajo preparatorio. Al salir, informaremos de lo conversado”, anunció vía Twitter el secretario ejecutivo de la alianza opositora, Ramón Guillermo Aveledo, antes de ingresar al encuentro.
El jueves 10 de abril se realizó el primer encuentro, transmitido por cadena obligatoria de radio y televisión durante seis horas, con participación de Maduro y del líder opositor y excandidato Henrique Capriles, derrotado hace un año por 1.5 puntos y quien nunca admitió su derrota electoral.
LEY DE AMNISTÍA
En esta reunión, la MUD planteará como tema central una “ley de amnistía” para “que todos aquellos que están presos y detenidos por una persecución política (…) sean liberados”, anticipó el lunes el diputado opositor Tomás Guanipa, del partido Primero Justicia, liderado por Capriles.
Las protestas han dejado 175 detenidos, entre ellos dos alcaldes opositores —destituidos— y el líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, quien encabeza el ala radical de la MUD y la estrategia “La salida”, que busca forzar la renuncia de Maduro a fuerza de manifestaciones callejeras, ante lo cual el Gobierno calificó las protestas como un “golpe de Estado en desarrollo”.
Venezuela, el país con mayores reservas petroleras mundiales, está cruzado por protestas desde el 4 de febrero, cuando estudiantes de San Cristóbal se manifestaron en rechazo a la inseguridad (Venezuela es el segundo país con mayor tasa de homicidios del mundo según la ONU).
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