La Eurocámara aprobó ayer la obligatoriedad de las etiquetas que indican el país de origen del producto, conocidas como “made in”.
El requisito se aplicará a todos los productos a la venta en la UE, excepto los alimentos y los medicamentos.
Para el caso de los productos fabricados en los 28 países comunitarios, los fabricantes podrían elegir si mantienen la referencia a la UE o si indican el nombre del país de fabricación.
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