Bloomberg News
La paciencia de Mario Draghi con el euro ha llegado a su fin. “El fortalecimiento de la paridad cambiaria exige un mayor estímulo monetario”, dijo a la prensa Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, el 12 de abril en Washington. “Es importante para la estabilidad de nuestros precios”.
La advertencia marcó la posición más fuerte que ha adoptado Draghi desde que, junto con las demás autoridades del BCE, empezó a protestar por el aumento del euro a principios de marzo. En momentos en que la inflación ya es de alrededor de un cuarto del objetivo del BCE, de apenas por debajo del dos por ciento, el aumento de seis por ciento de la moneda contra el dólar en el último año afecta aun más su capacidad de estabilizar los precios mediante un abaratamiento de las importaciones que afecta a los exportadores.
La elevada retórica, de la que se hacen eco otros funcionarios del BCE, fue un tema de las reuniones del fin de semana del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que las autoridades globales utilizaron para instar a los funcionarios europeos a abordar la deslucida inflación antes de que se convierta en una deflación al estilo japonés. “Hay que hacer más para apoyar el crecimiento y evitar que la inflación continúe bajando en la zona del euro”, dijo el 11 de abril el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Jacob J. Lew.
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