Por segunda apertura consecutiva, el lanzador nicaragüense Erasmo Ramírez luchó más con el control de sus propios lanzamientos que con sus oponentes en el plato, y fue derrotado por los Atléticos de Oakland el sábado.
El lanzador nicaragüense tiene balance de 1-2, con efectividad de 5.63, al aceptar diez carreras limpias en 16 episodios trabajados.
Ramírez recibe 19 imparables, de ellos tres jonrones, da seis bases boletos y poncha a diez. Los oponentes le batean para .302.
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Pero lo que más preocupa al nicaragüense y al mánager de los Marineros de Seattle, Loyd McClendon, son los problemas de control del derecho de 23 años, quien se ha caracterizado por ser un tirador de strikes.
“Mi cuerpo se siente bien. Todo sobre mi mecánica está bien. Es solo mental”, dijo Ramírez a los medios de comunicación de Seattle después del juego. “No estoy contento con mi control y comando”, agregó.
En ambas aperturas, el sábado y el domingo anterior, Ramírez dio seis bases por bolas, pero su descontrol fue más evidente en el conteo de los picheos, al terminar con 53 strikes de 94 picheos en su última apertura, y con 49 de 83 en la anterior.
“Simplemente no tenía comando. Fue una salida muy decepcionante. Yo pensé que lo vería mejor esta vez. Por alguna razón realmente no tenía comando, y fue una noche difícil para él desde el principio”, comentó McClendon.
Pero no todo fue negativo para el rivense, pues pese a un arranque de pesadilla, con el jonrón de dos carreras de Josh Donaldson en el segundo inning, y una anotación más en el tercero, pudo mantener en el juego a los Marineros.
“Voy a decir esto: Erasmo realmente luchó. Él nos dio cinco entradas y realmente nos mantuvo en el juego. Fue un cinco feo, pero nos mantuvo”, destacó McClendon.
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