Elízabeth Romero
Pese a los momentos de tensión que vive el país a causa de la emergencia provocada por los eventos telúricos registrados en las últimas horas, la feligresía católica de Managua rebasó ayer la Catedral Metropolitana para asistir a la bajada de la Consagrada imagen de la Sangre de Cristo.
Como es costumbre, la bajada se realiza en medio de una ceremonia religiosa revestida de mucha devoción de parte de los presentes, pero también de mucha alegría.
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Una vez que la imagen va descendiendo del nicho, unos aplauden, otros agitan pañuelos, lanzan vítores a la Sangre de Cristo y hay quienes llegan a llorar como una forma de exteriorizar su fe.
Todo esto acompañado de un alegre estallido de pólvora.
Según la costumbre, la consagrada imagen es bajada de su nicho en la capilla en la que permanece tradicionalmente y de la que únicamente es sacada en algunas fechas religiosas como esta, el Viernes de Dolores, día previo al inicio de Semana Santa.
Dentro del fervor religioso la imagen es conducida a la nave central de la Catedral de Managua, y luego durante todo el período de Semana Santa permanece en un altar especial, donde los devotos acuden a venerarla.
El vicario rector de la Catedral Metropolitana de Managua, padre Héctor Treminio, explicaba a los católicos que asistieron a la bajada que esto representa una forma de “estar más cerca de nosotros, porque es Dios con nosotros, es Dios que camina con su pueblo y sufre con su pueblo”.
En las afueras de la Catedral de Managua muchos devotos también cumplen promesas ofreciendo a los feligreses y promesantes pañuelos, alguna reliquia y hasta comida.
Para mañana está prevista la procesión de Jesús del Triunfo y bendición de ramos que inicia a las 10:00 a.m.
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