Leonor Álvarez
Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el refrán. Las estrechas relaciones del presidente inconstitucional Daniel Ortega Saavedra con Cuba, Rusia, Corea del Norte y ahora Bielorrusia (considerada la última dictadura de Europa) no ayudan a cambiar la proyección internacional de Nicaragua de país poco o nada democrático.
Además, para la comunidad internacional sobre Ortega pesa el hecho de que fue reelecto en unos comicios cuestionados por falta de transparencia y señalados de un retroceso democrático, según organizaciones nacionales e internacionales de observación electoral.
El exrepresentante de Nicaragua ante las Naciones Unidas (ONU), Julio Icaza Gallard, considera que las relaciones con estos países son peligrosas, principalmente porque Ortega oculta los acuerdos o contratos que hace con esos gobiernos.
En ese sentido Icaza menciona la reciente visita del hijo de Ortega, Laureano, a Rusia y a Bielorrusia, encabezando una delegación de ProNicaragua (Agencia de Promoción de Inversiones de Nicaragua), en la que aseguró hicieron una serie de reuniones para la cooperación e inversión rusa en Nicaragua.
El diputado Víctor Hugo Tinoco manifestó que una cosa es tener relaciones políticas, comerciales y de inversión con un país y otra es suministrar combustible a los barcos de guerra y aviones rusos, cuando se sabe que este país tiene tensiones con Estados Unidos, principal socio comercial de Nicaragua.
El teniente coronel en retiro Irving Dávila asegura que en el plano internacional existe una tercia de poder entre Estados Unidos y Rusia, dos potencias que están ejerciendo su dominio sobre distintos territorios. El coronel retirado advierte que si se arrecia el conflicto entre Rusia y Estados Unidos, Nicaragua puede terminar con un bloqueo económico.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A