Lucydalia Baca Castellón
Automedicarse es sin duda una de las prácticas de mayor riesgo para la salud y sus consecuencias no se limitan a la de los seres humanos. La teoría y la práctica coinciden en que gran parte de los problemas que enfrenta actualmente la caficultura son producto de la tradición de aplicar tratamientos a los cafetales sin mayor conocimiento, lo que hace décadas instauraron los primeros productores de café y que los actuales se resisten a abandonar.
“Así como se afirma que los humanos son lo que comen, en este mundo tan cambiante, provocado por los efectos del cambio climático, el café requiere cada vez más de mecanismos más precisos de nutrición. Porque la nutrición no es solo el pilar fundamental para tener una plantación sana, sino también para una buena productividad”, asegura Julio Guido López, ingeniero en nutrición vegetal, durante el Foro Nutrición del Café, realizado recientemente.
PRODUCTORES TOMAN DECISIONES EMPÍRICAS
Para Guido gran parte del problema radica en que muchos productores siguen tomando decisiones empíricas en torno a la nutrición de las plantaciones.
“Van a cualquier distribuidora de agroquímicos a comprar lo que les ofrezcan, o aplican lo que saben que a otros les funcionó o está de moda, sin darse cuenta de que en lugar de obtener un beneficio pueden provocar daño a la plantación. Por eso se recomienda buscar la asesoría de personas especializadas”, afirma el especialista en nutrición.
Según Alpízar, la inadecuada nutrición de los cafetales es un problema muy común en la mayor parte de países productores, con excepción de Brasil, donde las universidades, centros de investigación y departamentos de extensión agrícola han unido esfuerzos para ofrecer la tecnología necesaria para alcanzar altos rendimientos.
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Orontes Lacayo, gerente de esa empresa y presidente de la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos, indicó que la idea no era ofrecer ningún producto, sino presentar un abanico de opciones para que el productor tome la que más le conviene.
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Edgardo Alpízar, especialista en mejoramiento genético de café de Exportadora Atlantic, advierte que tomando en cuenta que tras el ataque de la roya ha iniciado un plan agresivo de resiembra con variedades más resistentes y productivas, no se pueden seguir manejando con programas de fertilización tradicionales, ya que requieren mayor cantidad de nutrientes. Esto obliga a los productores a revisar sus métodos de fertilización y las fuentes de nutrientes que utilizan en sus cafetales.
“Porque no se trata de aplicar más quintales de fertilizante por manzana, sino verificar que la fórmula del producto que se utiliza sea balanceada”, aconseja Alpízar.
SE PUEDE HACER BIEN
La experiencia de Hugo Dávila, productor de café de la comarca La Esmeralda, en Jinotega, confirma la teoría de Guido. Sus plantaciones están libres de roya y otras enfermedades y la productividad promedio de su plantación es de cuarenta quintales por manzana. Es decir, más de tres veces el rendimiento promedio nacional de 12 quintales por manzana.
Dávila considera que su fórmula del éxito radica en que tomó conciencia de que un día después de terminar el corte de una cosecha comienza el trabajo para sacar la siguiente. Lo primero que realiza es el manejo de tejido y la aplicación de nutrientes a base de cloro, zinc y otros elementos que garantizan una adecuada floración.
También aplica los nutrientes que los plantíos requieren antes del inicio del período lluvioso. Y después que han caído los primeros cien milímetros de lluvia comienza a fertilizar.
Dávila aclara que estas actividades muchos productores las realizan, pero la diferencia entre su caso y el de muchos otros productores es que él tomó conciencia de que no solo es “ir a comprar los productos y tirarlos, como hace la mayoría. Sino hacer las actividades con calidad. Es decir, de acuerdo con las necesidades de cada planta.
“Para determinar la necesidad de cada árbol le llevamos el pulso a las plantaciones haciendo cada treinta días análisis de suelo para conocer qué están extrayendo de él. También de los granos para saber qué están tomando de las hojas, porque al final el grano es lo que vendo y necesito cuidarlo para que tenga buena calidad. Con la información que obtengo de estos análisis determino con exactitud los elementos y las cantidades correctas que debo aplicar. Solo así se garantiza una adecuada nutrición”, sostiene Dávila.
EN RIESGO LA SOSTENIBILIDAD DEL CAFÉ
Alpízar advierte que de mantenerse la tendencia actual, de usar productos que generan acidez en los suelos, se seguirá disminuyendo la capacidad de las plantas para absorber nutrientes y por ende la capacidad de las plantaciones de alcanzar su máximo potencial productivo.
Guido añade que para garantizar la sostenibilidad futura de la producción de café es fundamental que los productores se “convenzan de que todo ejercicio de cultivo es un ejercicio empresarial” y que están “trabajando con seres vivos y cada árbol es distinto al otro”, por tanto cada uno necesita un manejo y atención diferente, “porque las características de los árboles de un mismo plantío pueden variar a tan solo cinco metros de distancia”, detalla Guido.
Para Dávila en tanto, es fundamental que ante esta “falta de conocimiento de los productores entre a jugar su papel el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) a través del Programa Nacional de Transformación y Desarrollo de la Caficultura (PNTDC)”, que desde el 2013 ha prometido desarrollar.
“Porque si se habla de transformar la caficultura no solo debe buscar una variedad resistente a la roya, sino llevar de la mano al pequeño productor —que es el que menos investiga—, a entender los procesos que le permitan producir en promedio treinta quintales por manzana, para cosechar con las mismas áreas tres o cuatro veces lo que se saca actualmente”, indica Dávila.
MÁS INVERSIÓN PERO MÁS BENEFICIO
Alpízar en cambio considera que si técnicos y productores asumen la responsabilidad de usar fórmulas balanceadas, aún cuando sean más caras que las tradicionales, automáticamente la productividad por manzana podría incrementarse entre 15 y 20%, aunque se aplique la misma cantidad de quintales de producto por manzana.
“Si uno toma en cuenta que el aumento en el costo del fertilizante podría ser de 75 dólares por manzana, para un cafetalero que tiene una producción promedio de veinte quintales por manzana, el beneficio inmediato que obtendría sería cuatro quintales más por manzana, que al precio actual de 180 dólares por quintal equivale a un ingreso adicional de 720 dólares por manzana anualmente”, ejemplifica.
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