Génesis Hernández Núñez
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En la isla de Ometepe hay serias afectaciones a las inversiones, el turismo y la productividad por la inestabilidad del servicio de energía eléctrica.
Según Carlos Coronel Kinloch, gerente de la planta hidroeléctrica Tichaná Water que funciona en Altagracia, “en Ometepe hay 400, 500 y hasta 600 apagones al año, es una barbaridad, fuera de todo lo normal, esto daña al comercio, al turismo, a los productores y también frena la inversión extranjera porque nadie va a venir a poner un hotel de 2, 3, 4 estrellas si no hay energía estable”.
Por su parte Álvaro Molina, dueño del hotel Hacienda Mérida, ubicado en el Parque Nacional Volcán Maderas, “hay problemas con la pérdida de productos como el queso, la carne, el pollo. También está el factor de comodidad pues en temporadas de calor, el abanico no funciona y a los que tienen aire acondicionado les va peor porque el cliente paga por aire y luego en el hotel no hay, entonces el dueño del establecimiento se ve forzado a reembolsar el dinero, pero la incomodidad persiste”.
Coronel explica que “la luz en la isla solo se puede ir si las plantas que funcionan con diesel, y que generan el ochenta por ciento de la energía, se apagan o por problemas de generación porque las plantas están viejas o por falta de mantenimiento, o que las líneas están abandonadas y los aisladores están malos porque no se han limpiado, por todo eso lo ‘normal’ es que haya 30, 40 apagones al mes”.
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