EL UNIVERSAL y AFP
El panorama para las ensambladoras no se despeja en Venezuela y entre los trabajadores predomina la preocupación por un futuro incierto.
Christian Pereira, presidente de la Federación Unitaria de los Trabajadores Automotrices, Autopartes y Conexos (Futaac), manifestó que aún no se conoce la fecha en que Toyota y Chrysler puedan reanudar sus operaciones, mientras que las cuatro plantas restantes laboran a media máquina y el grupo industrial italiano Iveco anunció ayer que suspende la producción en Venezuela.
“Tenemos la fe y la esperanza por nuestros puestos de trabajo, apostamos a que esto se restablezca”, dijo Pereira.
La planta de Toyota, ubicada en el estado Sucre, acumula casi dos meses paralizada, mientras que Chrysler detuvo el ensamblaje hace dos semanas y al menos detendrá el ensamblaje durante 60 días.
“Las empresas insisten en que están esperando la liberación del pago de las divisas para poder reanudar los pedidos del material de ensamblaje”, explicó el también presidente del sindicato de Chrysler.
De acuerdo a voceros de la industria automotriz las siete ensambladoras privadas agrupadas en la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez) adeudan a sus casas matrices alrededor de 1.8 millardos de dólares por concepto de importaciones no liquidadas por Cadivi.
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