Carlos Tünnermann Bernheim

Universidad y política

La universidad es un espacio privilegiado para el desarrollo de la reflexión crítica, la formación de ciudadanos y profesionales conscientes de sus responsabilidades cívicas y comprometidos con el desarrollo de su nación. Para ello, el oficio universitario debe inspirarse en los valores democráticos, la inclusión, la equidad, la interculturalidad, y contribuir al análisis de su contexto, a fin de proponer soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad. La comunidad académica debe difundir la cultura democrática, actuando como ejemplo de su praxis.

 

Es, entonces, importante que las universidades desempeñen un papel aún mayor en el fomento de los valores éticos y morales y dediquen especial atención a inculcar, entre los futuros graduados, un espíritu cívico de participación activa en la construcción de sociedades más justas y democráticas.

 

Sin embargo, cabe señalar que ni los de afuera ni los de adentro tienen derecho a perturbar la vida universitaria con actividades políticas de índole partidista. La autonomía universitaria se conquistó para desterrar la política de partidos de los claustros universitarios. Luchamos por la autonomía en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado para sustituir “los humores de la política militante”, como decía el rector Mariano Fiallos Gil, “por la ciencia y el estudio”.

 

Esto no significa que la universidad no participe en la vida política de la República, entendida esta como búsqueda del bien común. Los problemas que aquejan a nuestro pueblo, deben ser objeto de la reflexión universitaria. Como lo ha señalado José Medina Echavarría, entre las concepciones antagónicas de “universidad enclaustrada”, es decir, de universidad aislada de los problemas de su entorno y de “universidad politizada”, es decir, de universidad invadida por los gritos y consignas de la calle, surge el concepto de “universidad partícipe”, o sea, de universidad que participa, sin perder su carácter de centro autónomo más alto del saber, en la vida cívica del pueblo y en el planteamiento y solución de los problemas que le afligen.

 

En cuanto a la libertad de cátedra, la autonomía representa la mejor garantía para su existencia. Esto implica que la universidad, como institución, no sustenta ni enseña siguiendo una determinada ideología. En ella caben todas las ideologías. Si una universidad enseña según una determinada faceta ideológica, contradice su esencia y quebranta la libertad de cátedra. La universidad, por su condición de tal, debe preservar en su ámbito la convivencia de las pluralidades ideológicas o renunciar a su alta jerarquía como centro libre e independiente del saber.

 

Todos estos conceptos cobran hoy día una gran actualidad y siguen siempre vigentes, especialmente cuando nuestras universidades, por cálculo o temor, pareciera que han renunciado a ejercer la función crítica, que por su propia naturaleza les corresponde. Más bien se observa un proceso de manipulación partidaria de las comunidades académicas, en abierta violación no solo de los principios fundamentales sobre los que descansa la idea misma de universidad y su autonomía, sino también de las disposiciones legales que norman su correcto quehacer.

 

En Nicaragua se han dado recientemente una serie de acontecimientos que comprometen seriamente el futuro de nuestra nación, tales como la concesión canalera y las contrarreformas constitucionales, ante los cuales no se ha escuchado la opinión orientadora de las que se supone son la sede por excelencia de la inteligencia y la conciencia crítica de la sociedad. Autonomía y silencio son incompatibles. Si la universidad goza de autonomía es para ejercerla y aprovechar su disfrute de libertad para opinar responsablemente. La universidad que guarda silencio ante la problemática nacional, menosprecia su autonomía. Sin el ejercicio proactivo de la autonomía se frustran buena parte de los fines más nobles de la universidad. Ya está superado el concepto de autonomía de defensa, como escudo protector, para dar paso al concepto de autonomía de presencia en la vida de la comunidad.

 

Y en cuanto a los sectores estudiantiles, salvo honrosas excepciones, en nada se parecen a las vibrantes generaciones de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Pareciera que la indiferencia, la mediatización y el escepticismo se han apoderado de ellos. El autor es catedrático y jurista

 

 

 


 

COMENTARIOS

  1. monina
    Hace 12 años

    vida que fuera eternal y Ortega para que me la mantuviera, ese es el pesamiento de nosotros los jovenes nicas, no contentamos con unos cuantos centavos que Ortega nos da y no nos damos cuente de que si nos preparamos preofesionalmente pordremos ganar mucho mas que eso, pero es asi que Ortega nos quiere manterner, una juventud ignorante para asi que Ortega y sus serviles no tengan ningun tipo de competencia y seguirexplotando al pueblo nica, juventud despierta y no te dejes mangonear de Ortega!

  2. Hace 12 años

    traspuesto por la accion y sentir partidarista, ahora es mucho ms facil escuchar a las autoridades universitarias, en dar loas al gobierno y sus buenas funciones, que en abrazar los serios problemas, acciones tanto politica como civico/sociales que el pais enfrenta en estos momentos. Podriamos decir que la institucionalidad y Autonomia de la misma ha sido ya comprometida con el mensaje partidarista y la equivocada funcion de la indiferencia, la mediatizacion y el escepticismo

  3. Hace 12 años

    Entiendo la frustacion del articulista, pero es que la Universidad y sus funicones en el pais, han sido amalgamadas dentro de la polarizacion politica del pais, y asi podemos ver que aquel concepto de que la Universidad; no era tan solo el centro de ebullicion de ensenanza y de creacion de profesionales en el pais, sino que en ella se albergaba el espiritu participativo y beligerante de sus miembros dentro del estado y sentir civico/ politico/social/economico del pais, todo ello ha sido

  4. monina
    Hace 12 años

    mientras Ortega nos este manipulando, lo hara a su convenencia, a el le interesa que lo juventud nica sea ignorante, mediocre, y no sirva mas que para seguir las ordenes del micomandente, asi Ortega y sus serviles podran seguir explotando a la juventud nica, seguir saqueando al pais y mantener al pueblo nica totalmente ignorante, mientras tanto la juventud de los otros paises se profesionaliza!

  5. marlon paz
    Hace 12 años

    nada podria cambiar la historia de este pobre pais como el regalo canalero al dragon chino . las deformas es solo otra dictadura ( hemos tenido muchas ) pero la consecion es algo serio porque se subasta la soberania a un pais A una cultura que no conocemos ? pero la gente no reacciona ?? que no se dan cuenta que este pais va ser una colonia china y seran los nicaraguenses los que tengan que agachar la cabeza ante el Amo Oriental .

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