Rezaye Álvarez
Existe la necesidad de que hayan estudios de factibilidad claros y completos sobre el canal interocéanico y que además den confianza sobre este megaproyecto. Esa es una de las conclusiones presentadas en la mesa redonda “El Gran Canal de Nicaragua: ¿Gran obra o gran ilusión?”, organizada por la Universidad Americana (UAM).
En esta actividad expusieron sus puntos de vista el ambientalista Jaime Íncer, el excanciller Norman Caldera y el experto en derecho internacional Hans Petersman.
Para Íncer, “la ecología no puede seguir subsidiando el desarrollo”, esto porque la construcción de un canal interoceánico con las magnitudes previstas causaría dramáticas alteraciones a la ecología del país. Además, a nivel mesoamericano cortaría la conectividad del Corredor Biológico.
Caldera, por su parte, dice que existen muchos vacíos desde el punto de vista laboral y ejemplificó que desde su fundación hasta este año, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) sólo ha graduado a 5 mil ingenieros.
Petersman manifestó que este proyecto necesita replantearse para buscar alternativas más amigables con el ambiente y una de ellas, puede ser, la construcción de una obra más pequeña que igual traiga desarrollo, pero que implique menos inversión.