El gobierno del presidente Barack Obama prepara un proyecto de ley para poner fin a la controvertida vigilancia de las comunicaciones telefónicas que realiza la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), informaron el lunes los medios estadounidenses.
La «NSA pondrá fin a su sistemática recogida de datos sobre los hábitos telefónicos de los estadounidenses», informó el portal online de The New York Times, que cita a unos funcionarios del gobierno que no identifica.
«Los registros permanecerían en manos de las compañías telefónicas, a las que no se requeriría retener la información por más tiempo del que normalmente lo harían. Y la NSA podría obtener registros específicos únicamente con el permiso de un juez, utilizando un nuevo tipo de orden judicial», agregó el Times.
La filtración por parte del exanalista de inteligencia Edward Snowden de documentos clasificados sobre el espionaje de las
comunicaciones que realiza la NSA generaron indignación tanto en Estados Unidos como en el extranjero.
El proyecto de ley del gobierno pretende extender a no más de 90 días el período de autorización para el programa actual de vigilancia. Después de ese plazo, señaló el Times, «bajo el plan que ha desarrollado el gobierno (…) sería luego sometido a importantes cambios».
Los cambios incluirían que la NSA tendría un plazo menor -actualmente es de cinco años- para retener información.
La propuesta del gobierno de Obama también incluiría «un papel judicial para determinar si se alcanzó el nivel de sospecha necesario para un número telefónico en particular antes de que la NSA pueda obtener los registros», agregó el diario online.
Paralelamente, la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes elaboró un proyecto de ley bipartito que pondría fin a la recogida al barrer datos de las comunicaciones telefónicas de los estadounidenses, pero mantendría la capacidad del gobierno para obtener información sobre espías y terroristas, indicó por su parte The Washington Post.
«Creemos que esta puede ser una solución de compromiso entre aquellos que quieren preservar importantes capacidades en materia de seguridad nacional, atendiendo al mismo tiempo la legítima preocupación de muchos del potencial abuso que puede implicar la recogida al barrer datos de los registros telefónicos», dijo el legislador Mike Rogers, que defiende las atribuciones de la NSA.