Cartas al Director

Moral y derecho

A lo largo de los años he podido comprobar que muchos juristas, incluso algunos ilustres de reconocido prestigio, no saben o no tienen ideas claras sobre lo que es la moral, la confunden pensando como si fuera solamente la disciplina que estudia las virtudes humanas.

Se pone así de manifiesto, que en la mentalidad de tantos juristas, jueces, magistrados, abogados, etc. ha hecho verdaderos estragos el relativismo y el positivismo jurídicos, propios de lo que se ha dado en llamar “lo políticamente correcto”.

No, la moral o ética denominada así en griego, analiza las virtudes, pero sobre todo es la ciencia que estudia y determina la bondad o malicia de los actos voluntarios del hombre. Abarca por tanto todos los actos humanos que sean voluntarios, es decir, que intervenga en ellos la voluntad; no comprende ni estudia los actos involuntarios, ni los que proceden de las funciones corporales instintivas, como son la digestión de alimentos y otros.

En cuanto al derecho, si no estoy equivocado o recuerdo mal, es el conjunto de leyes, normas y demás disposiciones de la autoridad competente, promulgadas para regular la convivencia humana en sociedad, de modo que prevalezca el justo orden social, es decir, la justicia, en las relaciones humanas en lugar de la fuerza o coacción del más fuerte.

El derecho busca la justicia en esas relaciones, con independencia de la categoría intelectual o de la situación social o de cualesquiera otras circunstancias de las personas.

¿Qué es la justicia? La justicia es objetivamente un bien, un valor moral que hace que se castigue al infractor o delincuente que ha cometido una acción injusta contra otra persona o no ha cumplido las leyes o normas vigentes. Claro que, para que esa acción sea considerada como injusta, la ley debe ser previamente justa, es decir, que persiga el bien de todos, no solo el de unos pocos que se aprovechan del poder otorgado por la sociedad para imponer sus normas en su propio beneficio.

Se ha dicho con razón, que la ley injusta no obliga en conciencia a su cumplimiento, como ha sucedido y sucede tantas veces con los tiranos y déspotas que ostentan el poder político en un momento o país determinado, cuando emiten sus leyes injustas.

El derecho por tanto, debe castigar al delincuente y defender a la víctima, para restablecer el bien que supone la justicia. Para conseguirlo es necesario averiguar la verdad de los hechos ocurridos y obtener pruebas fehacientes de ellos. El legislador, que es el protagonista y promotor u origen del derecho, no debe nunca legislar lo que está mal, so pena de incurrir en un caprichoso o interesado arbitrismo. No puede amparar ni proteger lo que es malo o perjudicial para el individuo o para la sociedad, porque sería tanto como renunciar al bien que persigue que es promover y establecer la justicia.

Si el derecho persigue la justicia que es un bien, se deduce en consecuencia, que ha de estar sometido a la moral, que determina cuándo una acción, una ley, una norma, una disposición cualquiera, es en realidad una acción buena y no solo en apariencia. Con este criterio que me parece difícilmente discutible se puede afirmar que la moral comprende al derecho y que este debe estar supeditado a aquella, para que lo legislado y protegido por la Ley sea realmente un bien para todos. Es decir, que ante cualquier nuevo derecho demandado por la sociedad o por una parte de ella, el legislador habrá de preguntarse en primer lugar si ese presunto derecho es bueno o malo para el individuo y/o para la sociedad en que se desea implantar.

Roberto Grao

Panamá en el Mercado Común Centroamericano

Con la incorporación de Panamá al Mercado Común Centroamericano se ha abierto una posibilidad de fortalecimiento de la integración regional, dada la capacidad y el peso de este país como hub de servicios de transporte, comunicaciones, banca y finanzas, gracias al funcionamiento del Canal de Panamá.

      Ante este avance, el resto de la región centroamericana tiene que analizar y planificar cómo aprovechar mejor esa fortaleza de Panamá como nuevo miembro del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) para incrementar el peso y la significancia comercial y económica de esta región. El Canal y el ferrocarril transístmicos de Panamá, deberían ser visualizados como inversiones y activos de la propia región centroamericana.

Y es que con lo anterior se han creado las condiciones para analizar la necesidad de invertir fuertemente en la comunicación interístmica, de carreteras, eléctrica, telefónica y especialmente, ferroviaria; medios indispensables para interconectar más efectivamente a Centroamérica con el resto del mundo. México y Colombia, en los extremos norte y sur, mejoran las ventajas de la interconexión regional.

De esa manera, los recursos que por ejemplo, Nicaragua parece querer buscar para el financiamiento de un segundo canal transístmico que pase por su territorio, tendrían un mayor y más directo e inmediato impacto en el desarrollo de estos países, si se dirigieran, por ejemplo, a financiar un corredor ferroviario que atravesase desde el sur de México, hasta Panamá.

Resuelto en Panamá el eje transístmico, Centroamérica requiere más integración en el eje territorial norte-sur de la región. El ferrocarril centroamericano es su paso más básico.

Vilma Báez Valdez. Analista de las Relaciones Internacionales

 

Recuerdo de  lucha de los contras

El pasado 27 de febrero escuché una entrevista que hizo Eduardo Romero Gómez, “Romerito”, al comandante Henry, conocido como el doctor Henry en las filas del Frente Norte de la Resistencia Nicaragüense, en la cual tocó el tema de la Resistencia Nicaragüense y específicamente se refirió al Frente Norte. Fue muy doloroso para mi escuchar su comentario, porque al parecer se le olvidó que en el Frente Sur, de la Resistencia Nicaragüense, en el Frente Central y en el Frente Atlántico de Nicaragua estaban valientes campesinos quienes también lucharon y miles de ellos murieron por expulsar al comunismo totalitario de nuestra querida patria.

Le recuerdo que también la vida de todos estos miles de héroes anónimos, y su sangre derramada, tiene la misma valía que la de nuestros hermanos combatientes del FDN, miles de ellos murieron con honor y gloria. Y para su conocimiento, jamás negociamos con el FSLN porque teníamos bien firme nuestros ideales democráticos, no así otros grupos que vendieron por unos cuantos pesos la sangre derramada en el FDN, y otros políticos que se prestaron al juego de los hermanos Ortega y sus aliados.

No fuimos los del Frente Sur quienes firmaron los acuerdos de Toncontín en Honduras, con la (CIA) y ejército hondureño, no fuimos nosotros los que firmamos los acuerdos de Sapoá, tampoco firmamos el desarme de la Resistencia, sino hasta última hora y cuando ya nos vimos en la sin remedio, como se dice popularmente, cuando ya el FDN estaba entregando sus armas. Ni entregamos a los Ortega nuestras armas. El aliado del Frente Sandinista era el jefe de otro frente de guerra, nosotros le dimos un voto de confianza al nuevo gobierno de la UNO, y con mucho honor; pero también con mucha rabia contenida nos desmovilizamos con el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro.

Hay que tener todo esto en cuenta cuando nos referimos a la Contra o a los combatientes del Frente Sur-ARDE o los grupos al que se referían irrespetando la memoria de muchos caídos, olvidándose que es gracias a ellos y a los miles de lisiados de guerra que hoy muchos gozamos de la supuesta democracia. En nombre de nuestros compatriotas pido respeto para los miles de combatientes que aún viven y para los comandantes: Navegante, Aló, Oscar, El Ganso, El Gallo, El Conejo y Omar.

Ervin Ricardo Barberena Morales. Comandante Oscar. Frente Sur ARDE

COMENTARIOS

  1. Rudy
    Hace 13 años

    Y tambien para el comandante «cero» el eden pastora, el traidor, que era tu jefe en el frente sur que sirvio de monigote pues se robo los reales de Gadafi y los que la CIA le presto. Ahora, el traidor y estupido de «cerO’ es esclavo de quien combatia. Y los del frente sur cayeron en su trampa.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí