El buen tiempo le invita a regocijarse, muebles y complementos sencillos se lo ponen fácil. Un estilo confortable para un estilo de vida informal de puertas abiertas, que es lo que facilitan las temperaturas agradables que nos permiten vivir fuera de casa por un tiempo.
Los muebles del jardín se renuevan cada temporada. Si los elige bien, las inclemencias del tiempo harán ligera mella sobre ellos, aunque nunca está de más añadir algún complemento que revitalice la decoración cuando llega la temporada.
Si no quiere complicarse la vida, nada mejor que elegir una mesa longitudinal amplia con dos bancos a los lados, un cruce en aspas de las patas y un cojín que cubra todo el asiento le permitirán aprovechar las horas en contacto con la naturaleza. Apueste por el ingenio o bien aprovéchese de las ramas de un árbol centenario para colocar un candil o una lámpara con velas para la iluminar la noche.
La madera siempre es bienvenida. En las mesas es ideal la mezcla con aluminio que propone Ikea, las hace más livianas. Idéntico resultado es el que ofrecen los sofás con estructura y pies de aluminio, en perfecto acabado en una mínima superficie plana para evitar que el peso les hunda en la hierba.
Las tumbonas en acacia maciza o en madera de teka son excelentes para dedicar un tiempo a la lectura o a echar una cabezadita en el horario de la siesta.
De un lado, al otro, de un lado, al otro
Si es de los que prefiere acunarse, nada como una hamaca en la que sentir que regresamos a la infancia.
Los textiles neutros como el beige son una apuesta segura, sin olvidar los rojos y azules, tan habituales al borde del mar, ideales para el mobiliario de mayor relax como los sofás o sillones de exterior.
Las composiciones en ‘L’, de los asientos, son ideales para que todos aquellos que participen en el encuentro se vean las caras. Un butacón sin respaldo puede servir con la misma disposición de asiento o de mesa auxiliar.
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