Humberto Galo Romero
Cerrar las fronteras a la venta de frijol rojo no es una opción que deba considerar el Gobierno ante las proyecciones de disminución en la cosecha de ese producto. Enrique Zamora, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), expresó que lo mejor que se puede hacer es mantener la apertura del mercado.
376,700 manzanas de frijol rojo se sembraron en el mismo período del ciclo anterior (2012-2013), lo que evidencia que menos productores optaron por el grano rojo.
32.68 millones de dólares dejaron las exportaciones de frijol rojo en 2013.
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“La experiencia de cerrar las fronteras en el 2010 afectó a todo el sector productivo del frijol, eso hizo que Nicaragua perdiera espacio entre los compradores en el exterior”, recordó Zamora al ser consultado ayer.
Para el directivo gremial, esa mala decisión aún tiene secuelas negativas, y de volver a ocurrir algo similar es muy probable que el país pierda definitivamente su posicionamiento como proveedor de frijol rojo confiable.
La preocupación de Zamora está fundamentada en que durante este fin de semana la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAG) dio a conocer que durante el ciclo agrícola 2013-2014 la cosecha de frijol rojo alcanzará 3.5 millones de quintales, y no los 5.23 millones de quintales que se habían estimado.
Unos 2.75 millones de quintales estarían destinados al mercado interno y el resto a la exportación.
IMPORTAR SERÍA MEJOR
Dada esta circunstancia, Zamora sostiene que una alternativa válida sería autorizar la importación de frijol, pero por ningún motivo habría que cerrar las fronteras a las exportaciones del producto.
“El frijol que se cultiva en Estados Unidos tiene características similares a nuestro frijol rojo, por eso no recomendaría yo cerrar las fronteras, sino más bien que el sector público y privado trabajemos mecanismos alternativos para esta situación”, dijo Zamora.
La producción de frijol rojo disminuyó porque gran cantidad de productores optó por el grano negro, ante la solicitud del Gobierno el año pasado de incrementar ese cultivo para proveer a Venezuela. Esto provocó que en el ciclo 2013-2014, en vez de producirse los 344,900 quintales proyectados, salieran 1.3 millones de quintales.
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