Con las nuevas multas establecidas en la Reforma a la Ley de Tránsito como herramienta disuasiva, la Policía más bien debería de dedicarse a prevenir accidentes, más que aplicar las multas cuando estos ya hayan ocurrido.
Hay casos que vemos a diario y que voy a enumerar aquí, que con un poco de presencia policial disuasiva-educativa, se podrían evitar muchos accidentes, claro está que en los casos extremos de conductores irresponsables que manejan en forma temeraria sin respeto no solo a las leyes, sino a la vida, la ley debe ser aplicada con todo rigor.
En los semáforos del Magfor, entrada a Santo Domingo, diariamente se dan estas infracciones graves:
Muchos vehículos, particularmente los de trasporte colectivo interlocales, motos y repartidores de comida rápida en motos, se vuelan la luz roja. Se van por el lado de la carretera hasta llegar al semáforo y si no viene carro, pasan de viaje sin esperar la luz verde.
Otros vehículos para salir de Santo Domingo y evitar la cola del semáforo, se van contra la vía por la calle lateral frente al Magfor y luego se le meten al que está de primero y cuando la luz roja cambia a verde, arrancan. Para el colmo, esta infracción la cometen a menudo las mototaxis y motociclistas, que no tienen la velocidad de arranque de un automóvil y aparte de que infringen la ley, retrasan el tráfico.
En horas no pico, o sea de tráfico fluido, hay vehículos que vienen rápido y han agarrado viaje desde la rotonda Jean Paul Genie y cuando la luz les cambia de verde a roja aceleran para no tener que frenar y si un vehículo va saliendo atenido a que tiene el pase con la luz verde, se produce una colisión potencialmente mortal, como me ocurrió ya en dos ocasiones.
Al otro lado de la carretera, hacia Masaya, frente al Magfor, se estacionan muchos vehículos en horas de la tarde a comprar un popular queso, y si se produce un accidente aquí las víctimas potenciales podrían ser también los peatones que están en el lugar. Aquí hay vehículos que se han “colado” por un cuarto carril inexistente de la carretera y arrancan de primero, pero al otro lado tienen que volver a entrar a la carretera lo que representa un mayor riesgo, está más reducida a dos carriles y medio, porque hay una fila de vehículos estacionados comprando queso.
Microbuses interlocales van “fundidos” aventajando por donde no deben y para no perder su “posición ventajosa” en la carretera se paran en medio sin hacerse a un lado de la vía forzando al que viene detrás a detenerse también súbitamente, cuando recogen a un pasajero que en cualquier lugar de la carretera les hace parada.
Motos aventajan a los carros a la hora pico por un carril inexistente, es decir, en medio de los carros van los conductores de moto en precario equilibrio hasta llegar al semáforo. Allí se posesionan del primer lugar y cuando el semáforo se pone en verde, arrancan (algunos que ni siquiera esperan a que se ponga en verde) más lentamente que los carros que vienen atrás, luego los carros tienen que rebasar a las motos precariamente con el consecuente peligro.
A diario vemos impasibles motos y vehículos muy lentos reteniendo el tráfico en las carreteras conduciendo por el carril para aventajar (izquierda) obligando así a los vehículos a tener que aventajar por el carril de tráfico lento, derecha. A las motos se les debiera de advertir que no deben ir por el carril de la izquierda, al menos que vayan a aventajar un vehículo.
Buses y carros privados pidiendo vía libre con insoportables luces destellantes. A menudo me encuentro con buses que llevan potentes luces destellantes “pidiendo vía” como si se tratara de una ambulancia, un vehículo policial o de los bomberos, con el agravante que a veces estas luces son blancas y por lo tanto afectan la visión nocturna del conductor que va detrás, es como ir detrás de un vehículo que viene hacia uno permanentemente. Esto no se debería de permitir porque el que va pidiendo vía libre y no tiene derecho a hacerlo, inconscientemente se siente con el derecho a arrollar.
El autor es diputado.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A