La exguerrilla de izquierda someterá a examen hoy en las urnas su primer Gobierno en El Salvador, que enfrenta como favorita para ganar la segunda ronda a la derecha opositora.
“Meter miedo con lo que vive Venezuela no fue apropiado, porque es otra realidad. Con la campaña del miedo no se resuelve nada”, destacó el analista y académico Roberto Cañas.
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La contienda la libran los candidatos presidenciales Salvador Sánchez Cerén, del exguerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y el alcalde capitalino Norman Quijano, de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).
En la primera vuelta del 2 de febrero, Sánchez Cerén obtuvo un 49 por ciento de los votos, diez puntos arriba de Quijano, pero requería un 50 por ciento más uno para evitar el balotaje. Para la segunda ronda, las encuestas le otorgan una ventaja de entre 10 y 18 puntos.
Sánchez Cerén, de 69 años, uno de los cinco comandantes históricos del FMLN durante la guerra civil (1980-1992), es el actual vicepresidente del primer gobierno de izquierda de El Salvador, encabezado por Mauricio Funes.
Plan para desestabilizar
En vísperas de la votación, el ministro de Seguridad, Ricardo Perdomo, denunció un plan para “desestabilizar” el país con manifestaciones de paramilitares en retiro y de empleados de alcaldías controladas por Arena para “provocar” la reacción policial.
En los últimos días también saltaron denuncias de una supuesta “coacción” a los votantes por parte de empresarios.
Al ganador le espera el desafío de la delincuencia común y las pandillas (maras) que, a pesar de haber pactado una tregua hace dos años, mantienen una intensa actividad extorsiva para financiarse.
La polémica tregua, que redujo de 14 a 6.8 los homicidios diarios, tuvo poco relieve en la campaña del balotaje y la propuesta de los candidatos resultó coincidente en que impulsarán programas de prevención y apoyo a la Policía.
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