El Parlamento ruso respetará la «elección histórica» de Crimea en el referéndum que propondrá a los electores incorporar la península autónoma ucraniana a Rusia, declaró este viernes el presidente de la Duma (cámara baja).
«Respetaremos la elección histórica de la población de Crimea», declaró Serguei Naryshkin, citado por las agencias rusas, dando a entender que los diputados rusos votarían a favor de una incorporación de Crimea a Rusia.
«Apoyaremos la elección libre y democrática de la población de Crimea», agregó durante una reunión en Moscú con una delegación del Parlamento autónomo.

Controlado por los prorrusos, el Parlamento de Crimea pidió el jueves a Vladimir Putin la incorporación de la península ucraniana del mar Negro a Rusia y anunció la convocatoria de un referéndum para el 16 de marzo para ratificarla.
Los electores podrán elegir entre una incorporación a Rusia o una autonomía reforzada.
El presidente interino ucraniano, Olexandre Turchinov, denunció «un crimen contra Ucrania cometido por los militares rusos» y anunció el lanzamiento de un procedimiento de disolución del Parlamento de la península.
Europeos y estadounidenses también condenaron esta decisión y anunciaron nuevas sanciones diplomáticas contra Moscú.
Putin examinó la petición de Crimea durante una reunión del Consejo de Seguridad ruso, anunció el Kremlin sin dar más detalles.
El diputado ruso Serguei Mironov, presidente del partido Rusia Justa, dijo haber presentado un anteproyecto de ley para facilitar la incorporación a Rusia de un territorio de un país extranjero.
Crimea fue 'dada' en 1954 a Ucrania soviética por Nikita Krushev, él mismo originario de Ucrania. Para prevenir las tentaciones separatistas, Ucrania, independiente tras la disolución de la URSS, le acordó en 1992 el estatuto de república autónoma.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mantuvo el jueves una conversación telefónica de una hora con Putin para explicarle las sanciones adoptadas por Washington a raíz de la situación en Ucrania.
Estados Unidos restringirá los visados y congelará activos de aquellos ucranianos o rusos que considera responsables de la situación en Ucrania.
Obama insistió en que «los gobiernos de Ucrania y Rusia deben mantener conversaciones directas, facilitadas por la comunidad internacional», al tiempo que unos «monitores internacionales podrían asegurar que los derechos de todos los ucranianos se protegen», incluidos allí los ucranianos rusófonos, de acuerdo con la Casa Blanca.
A su vez, «el presidente de Rusia enfatizó la primordial importancia de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos para garantizar la estabilidad y seguridad en el mundo. Estas relaciones no pueden ser sacrificadas por descuerdos en problemas internacionales puntuales, aunque sean tan importantes», dijo el Kremlin en un comunicado.
Mientras, los mandatarios de la Unión Europea, reunidos en Bruselas, suspendieron las negociaciones bilaterales sobre los visados como primera sanción política contra Moscú.
Los mandatarios de la UE amenazaron a Rusia con adoptar sanciones cada vez más duras si no toma medidas para resolver la tensa situación en la que se encuentra Ucrania, país con el que el bloque europeo firmará un acuerdo de asociación.
El mismo jueves, el ayuntamiento de Sebastopol, donde se encuentra el cuartel general de la Flota rusa del mar Negro, votó a favor de la adhesión inmediata a Rusia.
Por su parte, los tártaros de Crimea, minoría musulmana perseguida y deportada con Stalin, que volvieron a la península después de 1991, empezaron a huir por centenares en dirección a Lviv (oeste de Ucrania).
Estados Unidos, la UE y Kiev, donde hay un gobierno prooccidental desde la destitución, el 22 de febrero, del presidente Viktor Yanukovich, denunciaron el referéndum proyectado.
Además, el presidente interino de Ucrania, Oleksandr Turchinov, anunció que el Parlamento ucraniano lanzará un procedimiento para disolver la asamblea regional de Crimea y calificó la decisión del Parlamento de Crimea de «delito».
Yatseniuk, en Bruselas
En Bruselas, la cumbre extraordinaria de líderes europeos dedicada a Ucrania comenzó con un encuentro con el nuevo primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, que acusó a Rusia de incrementar la «tensión» en Crimea y de llevar a cabo «provocaciones».
El primer ministro interino dijo estar dispuesto a firmar «lo antes posible» un acuerdo de asociación con la UE. El rechazo a firmar este acuerdo a finales de noviembre por Yanukovich desencadenó una ola de protestas que llevaron a la crisis actual.
La UE anunció que firmará este acuerdo. Van Rompuy precisó que la parte política de este acuerdo se firmará con Kiev antes de las elecciones del 25 de mayo.
En cuanto a la parte económica, ésta se podrá firmar una vez que las autoridades ucranianas formalicen un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los mandatarios europeos acordaron, al cabo de seis horas de reunión extraordinaria en Bruselas, una estrategia de sanciones progresivas contra Moscú para obligar al gobierno ruso a buscar con el Ejecutivo interino ucraniano una salida política a la crisis, «en los próximos días».
«Debe comenzar la desescalada y, si Rusia no lo hace, habrá serias consecuencias en nuestras relaciones bilaterales», advirtió el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, al presentar las decisiones adoptadas por los mandatarios.
Los actos de Rusia en Crimea «son serios pasos en la dirección equivocada», indicó por su parte el primer ministro británico, David Cameron.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se reunió en Roma con sus homólogos italiano, francés, británico y alemán, antes de entrevistarse nuevamente sobre Ucrania con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov.
Estados Unidos «no puede dejar que Rusia, o cualquier otro país, desafíe impunemente las leyes internacionales», declaró Kerry.
«Por el momento, no podemos anunciar a la comunidad internacional que nos hemos puesto de acuerdo», afirmó Lavrov tras el encuentro. «Hemos acordado seguir estudiando las ideas que me ha presentado hoy John Kerry», añadió Lavrov, señalando que «cualquier proceso […] debe contar necesariamente con el acuerdo, sin ambigüedades, de todas las regiones de Ucrania».
El Consejo de Seguridad de la ONU celebró una nueva reunión infrutuosa el jueves a puerta cerrada, la cuarta desde el viernes pasado sobre la crisis ucraniana. Estados Unidos pidió después a Rusia que facilite la entrada de observadores internacionales en Crimea.
Una misión de supervisión de unos 40 observadores militares no armados de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) no logró entrar el jueves en Crimea. Según una fuente diplomática occidental, «dos grupos de hombres armados, muy profesionales, les impidieron la entrada».
La tensión era también cada vez más fuerte en Donetsk, feudo prorruso de Yanukovich en el este del país, donde la policía recuperó el control de la sede del gobierno regional y detuvo a decenas de personas.
Las autoridades ucranianas solicitaron el miércoles a Interpol una «nota roja», una orden de captura con fines de extradición contra Yanukovich, por «abuso de poder y homicidio», anunció este viernes la agencia internacional, basada en la ciudad francesa de Lyón.