San José/ AFP/ ACAN-EFE
El candidato oficialista Johnny Araya anunció ayer su renuncia a disputar la presidencia de Costa Rica en el balotaje del 6 de abril, ante la popularidad arrolladora de su rival Luis Guillermo Solís, en una decisión que sorprendió a ese país, reconocido por su estabilidad democrática.
“Mis primeras palabras son para convocar al voto el 6 de abril. Sin ese voto escrutado y sin que el TSE haya proclamado al presidente, no seré presidente electo”, argumentó Solís. Sobre Araya, dijo que se trata de un “político serio”, por lo que no cree que se arrepienta de su decisión y regrese a la campaña política.
Poco conocido cuando inició la campaña política en octubre de 2013, Solís ascendió vertiginosamente en las últimas dos semanas previas a la primera ronda con un mensaje conciliador y de centro, superando al candidato de izquierda, José María Villalta, a quien los sondeos daban como el más seguro rival de Araya en una segunda vuelta.
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“La sensatez indica, ahora más que nunca, que hay que sopesar la realidad y por ello, con firmeza de ánimo, hago saber mi decisión de concluir hoy (ayer) la campaña por la Presidencia de la República”, manifestó Araya, del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), acompañado de su esposa y su equipo de estrategas, en una abarrotada rueda de prensa en un hotel capitalino.
La Constitución Política prohíbe las renuncias a candidaturas presidenciales, por lo que la segunda ronda deberá celebrarse como estaba previsto, aclaró el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Luis Antonio Sobrado.
“La prudencia aconseja no gastar millones en propaganda, reuniones y movilizaciones, acatamos las normas constitucionales aplicables, pero me abstendré de cualquier actividad electoral. El proceso continuará hasta el 6 de abril”, señaló Araya.
“Los recursos y el tiempo son tan limitados como intensa es la tarea de revertir la tendencia contraria (…) La campaña hacia la segunda ronda se presenta muy difícil y llena de obstáculos”, reconoció al leer su carta de renuncia a continuar la campaña.
ELECCIONES SE MANTIENEN
Aunque Solís, postulado por el Partido Acción Ciudadana (PAC), obtendría de forma anticipada la presidencia, el TSE recordó que están convocados tres millones de costarricenses a emitir su voto en las papeletas, que mostrarán los rostros de los dos candidatos.
“Un candidato presidencial no puede renunciar, ni abstenerse de participar en una segunda vuelta para que el resultado sea producto de la decisión popular y no de una decisión personal”, explicó Sobrado.
Araya arrastró el desgaste de dos gobiernos consecutivos del PLN, sobre todo de la gestión de Laura Chinchilla, criticado por escándalos de corrupción y el manejo de la economía y que cerró 2013 con un déficit fiscal de 5.4 por ciento y una deuda pública de cincuenta por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
DURO GOLPE AL PLN
La renuncia de Johnny Araya “es una sacudida a ese partido político, que es el más longevo y de mayor tradición”, expresó el analista Sergio Araya, al referirse al PLN, que ha tenido la mayor gravitación en la política en los últimos sesenta años.
Tras el retiro de Araya, Chinchilla manifestó la necesidad de que en el país impere la “prudencia” y un “espíritu de unidad nacional”.
Dijo que habló telefónicamente con Araya y Solís, y les reiteró “la necesidad de intensificar las conversaciones sobre los temas más importantes con vistas a garantizar una transición positiva y constructiva que salvaguarde los intereses nacionales”.
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