CARACAS/AFP
Venezuela conmemora este miércoles 5 de marzo el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez con un desfile militar y una ceremonia en el cuartel donde yacen sus restos y desde el que se domina Caracas, donde este martes seguían las protestas.
[/doap_box][doap_box title=»¿Habrá sanciones?» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box][doap_box title=»Músculo militar» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Caracas fue testigo del sobrevuelo persistente de los cazas supersónicos Sukhoi-30, una de las joyas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
La oposición calificó esos sobrevuelos como actos intimidatorios, pero el Gobierno respondió escuetamente que constituían los ejercicios para el desfile del cinco de marzo.
[/doap_box]
Miles de estudiantes y opositores marcharon por el este de Caracas hasta la barriada popular de Petare, en rechazo a la inseguridad y el deterioro económico en Venezuela, inmerso desde hace un mes en protestas callejeras, con un saldo de 19 muertos.
Vestidos de blanco, portando pancartas con lemas contra el gobierno de Nicolás Maduro, y gritando consignas como “Te queremos Venezuela, te queremos de verdad”, los manifestantes salieron del Parque Miranda y se dirigieron hacia Petare, una de los barrios más grandes de América Latina.
Ambos puntos pertenecen al municipio Sucre (este de Caracas), gobernado por la oposición, aunque con varias zonas de mayoría chavista.
“La gente de los barrios también está en la causa. El ladrón o el asesino no preguntan de qué tendencia política eres”, explicó a la AFP Mariana Fonseca, una diseñadora de 39 años, quien portaba una pancarta con el mensaje: “Arte: encontrar toda la cesta básica en un automercado”.
MUCHOS NO MARCHAN POR «MIEDO»
“Es mentira que Petare es cien por cien chavista”, declaró Morela Pérez, de 39 años, a la entrada del barrio, donde vive. Según ella, muchos en esas calles no marchan por “miedo” a los llamados colectivos —grupos armados prochavistas que se movilizan en motocicleta—, que amedrentan a la población opositora.
Desde hace semanas, el líder opositor Henrique Capriles asegura que mientras los más desfavorecidos en Venezuela no se sumen a las protestas, no habrá cambio político posible.
A pocos metros, marchando con un cartel con la palabra “Paz”, escrita sobre el dibujo de una paloma blanca, María Eugenia Molina, de 60 años, comenta: “Soy presa del Gobierno, de la inseguridad. Tengo que hacer cola para comer, la pensión no me alcanza”.
Caracas y varias ciudades del país son casi a diario escenario de protestas que iniciaron los estudiantes en el Estado de Táchira (frontera con Colombia) contra la grave inseguridad.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A







