El récord mundial de altura en pista cubierta, establecido por el cubano Javier Sotomayor con un salto de 2.43 metros el 4 de marzo de 1989 durante los Mundiales de Budapest, cumplió ayer 25 años de vida acosado por el ruso Iván Ukhov, quien ya se encuentra a un solo centímetro.
El propio Soto prevé desde hace meses que a sus récords —también tiene el de aire libre (2.45) — les queda poco tiempo de vida, aunque pensaba que su heredero sería el ucraniano Bohdan Bondarenko, campeón mundial el año pasado en Moscú con 2.41.
“El catarí Mutaz Essa Barshim estuvo muy bien, pero sí, Bondarenko es hoy el mejor saltador del mundo”, dijo.
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