Una caravana opositora recorrió Caracas ayer para protestar “contra la tortura y la represión”, horas después de que unidades antimotines detuvieran a decenas de personas, entre ellas corresponsales extranjeros, y que la televisión gubernamental imputara a ocho detenidos por “terrorismo internacional”.
Cientos de venezolanos en vehículos y motos, con mensajes alusivos a la libertad de los detenidos por los incidentes en el país, se reunieron en el suroeste de Caracas para formar la multitudinaria marcha que tomó rumbo al penal militar de Ramo Verde, donde está desde hace dos semanas el político opositor Leopoldo López y el excomisario Iván Simonovis.
Los incidentes del viernes en la noche en el feudo opositor de Altamira, en el municipio de Chacao (Caracas) reavivaron la tensión que había comenzado a bajar en el marco de los feriados de carnaval, tras 24 días de protestas con un saldo de 17 muertos, 260 heridos y más de un millar de detenidos.
Esa noche, los agentes antimotines atacaron con chorros de agua y gases lacrimógenos a manifestantes, muchos de ellos encapuchados, que respondieron con una nutrida lluvia de bombas incendiarias.
“NO HAY NADA QUE CELEBRAR”
“No permitas que tu nevera tenga más huevos que tú”, rezaba la pancarta de una joven que en la marcha de ayer viajaba en el puesto trasero de una moto, acompañando la caravana de ayer.
“El diálogo de Maduro es: ‘Vengan a Miraflores y mientras hablo en cadena (de televisión), persigo, asesino y reprimo en la calles’”, replicó a través de Twitter Leopoldo López, uno de los promotores de la táctica bautizada “La Salida” para impulsar el cambio de gobierno con manifestaciones.
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“Manifestamos por los muertos. No hay carnaval, no hay nada que celebrar”, expresó Argenis Arteaga, estudiante de Ingeniería y quien llegó en un viejo sedan desde Petare, considerada la segunda favela más grande de Latinoamérica.
La diputada María Machado, una de las líderes del ala radical de la oposición y convocante de la caravana, llegó en motocicleta, escoltada por cuatro mujeres jóvenes en vehículos similares.
La televisión gubernamental, sin citar fuentes, dijo que una “operación especial de la Guardia Nacional en Altamira permitió la detención de 41 guarimberos (manifestantes), de los cuales ocho son extranjeros y se encuentran requeridos por terrorismo internacional”.
Entre los detenidos está la fotoperiodista italiana Francesca Commisari, colaboradora del diario venezolano El Nacional. “Hablé personalmente con la fotógrafa Francesca Commissari, detenida (en) Fuerte Tiuna. Está bien”, informó vía twitter Alfredo Romero, presidente de la organización humanitaria Foro Penal Venezolano.
Romero también dijo que de los 41 detenidos el viernes, solo tres presentaban hematomas, producidos durante su aprehensión y que no fueron “maltratados”.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa había denunciado que además fueron arrestados y liberados poco después un corresponsal del diario Miami Herald y un equipo de la agencia Associated Press.
Poco después de los incidentes el ministerio de Información y Comunicación envió a la prensa extrajera un documento titulado “Venezuela bajo ataque mediático”, que incluye fotografías y artículos definidos por el Gobierno como “mentiras vinculadas al golpe suave”.
Ayer la ministra de Comunicación, Delcy Rodríguez, anunció que el Gobierno demandará al diario español ABC y a su corresponsal en el país por “manipular la verdad sobre Venezuela” y divulgar fotos falsas sobre los disturbios.
El Gobierno anunció que el canciller, Elías Jaua, se entrevistará el martes en Ginebra con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
“El diálogo de Maduro es: ‘Vengan a Miraflores y mientras hablo en cadena (de televisión), persigo, asesino y reprimo en la calles’”, replicó a través de Twitter Leopoldo López, uno de los promotores de la táctica bautizada “La Salida” para impulsar el cambio de gobierno con manifestaciones.
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