Félix Rivera M.
Los productores de Jinotega están impulsando la siembra de nuevas variedades de café, como respuesta al ataque de la roya que afecta las plantaciones desde 2012. Además buscan reducir las pérdidas en la próxima cosecha, tras sufrir en este ciclo que está por finalizar reducciones drásticas en sus fincas.
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Y aunque a nivel internacional el precio del café cerró ayer en 179.80 dólares, Nicaragua ha vendido su cosecha en promedio en 125.54 dólares por quintal en los primeros meses de la cosecha 2013-2014. El 72 por ciento de las siembras de café son de la variedad caturra, la más vulnerable al ataque de la roya, según cifras oficiales.
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Es el caso de Marcio Rivera, caficultor de la zona de Pueblo Nuevo, quien en el ciclo cafetalero 2013-2014 solo cosechó mil quintales, muy por debajo de los 3,700 producidos en la siembra pasada.
Además los cafetaleros de este departamento resienten la falta de un programa de reconversión estatal desde que el hongo se propagó con fuerza en 2012.
También Rivera explica que la afectación es de tal magnitud que aunque en marzo-abril recepó las 105 manzanas de su finca, eso no fue suficiente para ganarle la batalla al hongo, que daña principalmente el follaje. “Soy de los que realizo las podas cada seis años, como parte del ciclo biológico de las plantaciones de café caturra”, sostiene.
Ante esa situación, Rivera ha comenzado a sembrar café de las variedades catimor y marselles, pero “sobre todo de esta última variedad, la que en teoría supuestamente no sacrifica la taza y da un buen rendimiento por manzana igual al caturra, lo cual lo estoy experimentando porque hasta ahora estoy sembrando esa variedad, recomendada por técnicos”, sostiene.
“Prácticamente hacer esta reconversión para mí y colegas cafetaleras significa invertir más dinero, endeudarse más y sobre todo empezar de nuevo, y lo importante es que el mundo necesita y pide café en volumen y cafés especiales”, dice.
El caficultor, médico veterinario de profesión, afirmó: “Técnicos de una casa comercial a la que yo vendo café, me recomendaron la variedad de la marsellesa y me dijeron que el rendimiento es cuarenta quintales por manzana y a la vez estas variedades que estoy sembrando son resistentes a algo que los caficultores no nos hemos preocupado casi nunca: la afectación por nematodos”.
VENDIÓ MAL
Don Salvador Blandón Meza, exalcalde liberal de Pantasma, es productor cafetalero también. Vive en la comunidad de los Planes de Vilán, donde tiene su finca de café y ganado.
“Mis metas como caficultor las he cumplido dándole buena asistencia técnica a mis cafetales, para no verme afectado por la roya, lo que lamento es no haber rematado el café a un mejor precio, sobre todo ahora que va para arriba en el mercado internacional, por la sequía que afecta a Brasil”, dijo.
“Rematé a 98 y 100 dólares el quintal”, lamenta. “En mi comunidad y el vecino El Guapinol se tiene una meta de cincuenta mil quintales y casi todos los caficultores de estos lugares hemos sembrado las variedades de café catimor, catuaí rojo y otras variedades nuevas, y la roya en este sector barrió con todo el café catur”, apunta.
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