El gobierno de Venezuela convocó a un supuesto diálogo que denominó “conferencia nacional de paz”, el cual se realizará hoy “con todos los sectores sociales, políticos, gremiales, religiosos”, según anunció el mismo presidente, Nicolás Maduro . Evidentemente, el objetivo de Maduro es quitarle gas a las protestas populares que el Gobierno no ha podido sofocar con la sangrienta represión, que ha dejado ya trece muertos, decenas de heridos y muchas personas encarceladas, incluyendo al popular líder opositor de centroizquierda, Leopoldo López.
Sin embargo, Henrique Capriles, hasta ahora el principal dirigente de la oposición, anticipó que el diálogo montado por Maduro es una farsa en la que no se puede participar, mientras no sean desarmados los bandidos de los denominados “Colectivos” oficialistas, que se desplazan en motocicletas disparando contra los ciudadanos que protestan en las calles, ni se ponga en libertad a todas las personas detenidas durante las protestas populares, incluyendo a Leopoldo López.
Es muy difícil que el chavismo acepte desarmar sus bandas fascistas y liberar a los presos políticos. Y aunque lo hiciera, eso no resolvería un problema que tiene raíces económicas muy profundas y afecta gravemente a toda la sociedad que sufre el rigor de la inflación y el racionamiento. La crisis venezolana no se puede resolver mientras Nicolás Maduro esté en el poder, y sobre todo si se mantiene el sistema económico del “socialismo del siglo XXI”, que es la verdadera causa del problema.
“La crisis de balanza de pagos y la pérdida de reservas que actualmente sufre Venezuela son consecuencia del modelo económico fracasado que el Gobierno se empeña en imponer”, explicó a la agencia mexicana de prensa, Notimex, el economista venezolano independiente y catedrático de economía en la Universidad Central de Venezuela, José Guerra. Y agregó: “Este modelo perverso, que privilegia las importaciones, destruye la producción nacional, disminuye el empleo y genera inflación, ha demostrado que puede conducirnos al abismo”.
Para sanear la economía y reactivarla, advirtió el mencionado economista, quien fuera director del Banco Central de Venezuela, “se necesita levantar los controles monetarios, liberar todas las transacciones en moneda extranjera, eliminar el sistema de control de precios”. Además, agregó Guerra, hay que “reducir el gasto público y sincerar los precios, en un marco de seguridad jurídica, que promueva y aliente la actividad productiva, genere empleos, propicie la sana competencia y reduzca la dependencia de las importaciones”.
Venezuela, un país que tiene y comercializa una de las mayores riquezas petroleras del mundo, no debería tener que soportar la terrible crisis económica y social que sufre actualmente, con una inflación de 56 por ciento y un índice de escasez de 30 por ciento, o sea que una tercera parte de lo que se necesita para subsistir, no existe en los mercados y tiendas del país. Pero esta situación no se corrige solo con un cambio de Gobierno. Hay que restablecer el sistema político de la democracia pero también se debe erradicar el modelo económico y social del fracasado “socialismo del siglo XXI”. Y restablecer la racionalidad y eficacia de la economía de mercado.
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