En busca de la felicidad
Desde siempre el hombre ha buscado la felicidad; está en su ser racional el deseo de felicidad y permanencia, de que la vida no se acabe.
En estos tiempos que nos ha tocado vivir no faltan anuncios de venta de productos que nos facilitan la vida, que nos la hacen más fácil y más bella, más placentera, con menos esfuerzo. No debemos menospreciar la ayuda que la técnica aplicada a maquinaria electrodomésticos para el hogar, herramientas en los trabajos manuales, etc.— nos pueden prestar. Pero tampoco hemos de confundir la ayuda que la técnica nos presta, si la utilizamos bien, con que estos adelantos nos van a hacer felices. La felicidad está en otra parte.
¿Dónde, pues, está la felicidad?
El griego Demócrito (s.s. v-1v) en una de sus sentencias morales dice “solo de la moderación de los apetitos y de la armonía de la vida viene a los hombres la alegría”. Se entiende que no se refiere a la alegría pasajera producida por agentes externos alcohol, drogas, comilonas, etc.— si no a la manera de conducirse como ser racional y libre que es el hombre. En este sentido se confunden o complementan alegría y felicidad. ¿Cómo se puede ser feliz y no estar alegre? Y ¿cómo se puede estar alegre no siendo feliz? La moderación de los apetitos no es suprimirlos o no atenderlos; entonces no seríamos seres racionales formados por cuerpo y alma. Tenemos unas necesidades corporales que tienen que ser atendidas para conservar la vida. Tan importantes son que Dios ha asociado a ellas cierto placer al comer, beber, descansar…
Entonces esa moderación se refiere al recto uso de esos apetitos según la recta razón —conformarse con lo suficiente dirían algunos— de forma que esa armonía entre el cuerpo y el espíritu permanezca.
La armonía de la vida —también podríamos definirla como unidad de vida— es que nuestra conducta tanto en la familia, en el trabajo, en el descanso, en nuestras relaciones sociales… es siempre la misma. Nuestro comportamiento deja entrever nuestra armonía interior. En los creyentes también se debe notar nuestra fe en el respeto y afecto por las cosas sagradas, las instituciones, por nuestros hermanos los hombres.
Este estar cada cosa en su sitio y su correcto uso conforme a la recta razón nos permite atender con orden y eficacia las necesidades del ser humano, del cuerpo y del alma. Con esto se crea en nuestro entorno un ambiente de sana y apacible convivencia.
Juan Blasco
Un nuevo cardenal
Es realmente sorprendente el soplo del Espíritu Santo, que a doscientos años de la restauración de la Compañía de Jesús (1814-2014) haya salido electo el primer papa iberoamericano y jesuita de la historia. Sin estar entre las quinielas de papables, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, de Buenos Aires, Argentina, y sin ser un objetivo en la misma Compañía de Jesús —ya que los jesuitas por principios fundacionales, no aspiran a puestos jerárquicos— más que buscar dentro de su apostolado el sentido de su divisa: Ad maiorem Dei gloriam (A la mayor gloria de Dios).
El Espíritu Santo nos sigue sorprendiendo a través del papa Francisco ya que en su primer consistorio decide darle el capelo cardenalicio a monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, arzobispo de Managua. La pregunta que todos los nicaragüenses tenemos que reflexionar y particularmente el neocardenal es: ¿Por qué en estos momentos? ¿Para qué? ¿Qué espera el papa Bergoglio, al otorgarle esta dignidad? Vemos en muchas partes del mundo el ataque frontal y solapado que muchos gobiernos están haciendo a las familias.
Aquí no existen las casualidades. Precisamente en estos momentos, cuando en Nicaragua se está violentando la Constitución de la República, para dar paso y crear las bases “jurídicas” al nacimiento de un “nuevo” Leviatán —que siempre es el mismo— que sigue tentando al pueblo nicaragüense a lo largo y ancho de su historia republicana; porque no terminamos, como pueblo, de aprender la lección de la historia. Frente a este “nuevo” Leviatán, la Iglesia y el pueblo necesitamos un “pastor con olor a oveja”, que esté dispuesto a dar su vida hasta el martirio —que lo simboliza el color rojo de la sotana cardenalicia—. Necesitamos un pastor que denuncie las injusticias y arbitrariedades. Necesitamos un pastor que hable claro, que no use un lenguaje cantinflesco para no decir nada por temor o respeto humano y no “hacer lío” como le ha pedido el papa a los pastores de la Iglesia. Necesitamos un pastor, valiente y audaz; cercano al corazón de Cristo y fiel a su Iglesia. Ahora nosotros como pueblo tenemos que apoyarle, siguiendo las orientaciones de la Iglesia, siendo fieles a la misma y rezando por nuestros pastores.
Daniel Urbina De La Rocha
La libertad de elegir
La libertad de elegir y de ser electo, entre autores y personajes, del autor Francisco Bautista, dos señores presidentes, según Asturias y Vargas Llosa, en Guatemala leí Señor presidente de Miguel Ángel Asturias el cual se refiere a Manuel Estrada Cabrera, al este del Edén y la libertad de elegir de John Steinbeck.
Cuando Adán y Eva son expulsados del Edén, no dominan la tierra y la humanidad prolifera, Caín asesina a su hermano Abel y un Dios tan bueno nos da la libertad de elegir.
Ante la abundancia de la mala hierba, ¡la voz del Señor! “miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias”. Luz de las naciones, para que abra los ojos de los ciegos, saque a los cautivos de la prisión y de las mazmorras a los que habitan en tinieblas. Is. 42, 1-4, 6-7
Moisés le dijo a Yavé: “Te suplico tengas presente que yo nunca he tenido facilidad para hablar, ni aun después de que tú me hablaste, pues no encuentro palabra para expresarme, Éxodo 4, 4-1 Caín aprovecha el momento arrebatándonos, la opción de escoger y decidir en libertad, una alternativa a la que no podemos renunciar.
Durante las elecciones en Cruz Roja, filial Matagalpa, transparentes y democráticas, ganó una de las planchas el 60 por ciento de los asientos en las personas de Magali Hernández, Janeth Siles y Eleazar Pérez ¡emoción y sorpresa!
El pasado mes de enero hubo dos elecciones, la del arzobispo de Managua monseñor Leopoldo José Brenes es electo cardenal en Roma y la elección del INCH en donde salió electo René González como presidente, por unanimidad.
Dios tiene sus complacencias en sus elegidos porque han ayudado a quebrantar el pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en los días de Madian.
Adrián Sevilla
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