La leche más parecida a la humana es la de las hembras de los caballos, un complemento alimenticio natural multifuncional, con muchos beneficios.
Tan popular es la leche de vaca que si alguien nos dice “blanco y en botella”, le viene a la mente esta bebida, una de las más consumidas en occidente, pese a que la mayor parte ya se comercializa en otros envases. Menos comunes, aunque bastante conocidas, son las leches de cabra, oveja o búfala.
Sin embargo, a pesar de que es un alimento tradicional consumido desde la antigüedad por sus propiedades para la salud y la belleza, es poco conocido que la leche de la hembra del caballo es más dulce y líquida que la de vaca, y muy rica en nutrientes y en efectos saludables.
“Las yeguas solo dan leche en el periodo de lactancia de su cría y tan solo ordeñamos entre uno o dos litros de leche al día durante cinco meses al año. Esto supone que su consumo en fresco es casi imposible”, explica a Efe Alicia Pardo, una de las responsables de la ganadería equina ecológica Ecolacti.
La leche de yegua, en su composición, es la más parecida a la de las mujeres”, indica a Efe por su parte Ester Estany, ingeniera agrícola especializada en tecnología alimentaria.
Según Alicia Pardo, es un alimento natural que contiene inmunoglobulina A, calcio, hierro, fósforo, magnesio, vitaminas A, B1, B2, B6, B12, C, D, E, K, ácidos grasos Omega 3 y 6, además de proteínas, hidratos de carbono. Ayuda a mejorar la salud en las personas convalecientes y/o con el sistema inmunitario deprimido; a conservar la densidad ósea y mantener el colesterol en niveles saludables.
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