Leonor Álvarez
En ese sentido Tünnermann señaló que si Nicaragua no quiere un escenario similar al de Venezuela, tiene que comenzar a recuperar la posibilidad de tener elecciones realmente justas y transparentes, para que el pueblo pueda dirimir sus diferencias políticas por la vía civilizada del sufragio.
También dijo que el Gobierno tiene que darse cuenta de que lo que está pasando en Venezuela puede pasar en Nicaragua tarde o temprano.
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Reprimir las manifestaciones ciudadanas adversas al Gobierno confirma que “Nicaragua vive una dictadura, aunque haya quien todavía lo niegue”, asegura el analista político y exministro de Educación, Carlos Tünnermann Bernheim, en alusión a los grupos de choque que el Gobierno envía a la calle para evitar las actividades de la sociedad civil.
Tünnermann argumenta que uno de los rasgos típicos de las dictaduras es la intolerancia y eso es lo que demuestra el Gobierno cuando no permite marchas ni protestas de personas que lo adversan.
“El orteguismo le tiene horror a las manifestaciones en las calles, aunque sean pocos, porque consideran que es el comienzo, entonces lo que deciden hacer es acabar con los brotes para que no se difunda más”, expresó el analista.
Tünnermann valoró que el Gobierno tiene a su disposición todos los recursos del Estado para movilizar gente, principalmente jóvenes y adolescentes, trasladarlos en buses, darles la protección de la Policía, mientras que la sociedad civil ya se ha visto que no tiene esa misma protección y su movilización es voluntaria.
Por su parte, Azahálea Solís, miembro de la sociedad civil, manifestó que el Gobierno no acepta que alguien piense distinto a ellos por ser autoritario, represivo y dictador.
Solís explicó que el Gobierno está claro de que cuando un pueblo se decide no hay quién lo detenga, por muy pocos que sean al comienzo.
“Aquí el FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido gobernante) alcanzaba en un carro”, recuerda Solís, así que considera que ya saben cómo comienzan las luchas sociales.
El exdiputado José Pallais Arana considera que el Gobierno orteguista teme que se inicie un movimiento contra el Gobierno, a la vez que temen que Nicaragua se pueda contaminar de lo que está sucediendo en Venezuela, cuando parecía que tenían controlados a los opositores.
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