Wendy Álvarez Hidalgo
El Gobierno sobredimensionó las proyecciones de rendimiento de la Ley de Concertación Tributaria (LCT) en su primer año en vigencia. De los 42,818 millones de córdobas que esperaba recaudar en impuestos el año pasado, solo logró 40,668.8 millones, según un informe de ingresos tributarios del ejecutivo a diciembre, del Banco Central de Nicaragua (BCN) disponible en su portal electrónico.
Y si bien los ingresos fiscales crecieron 9.5 por ciento respecto a 2012, este crecimiento quedó muy por debajo del 15.3 por ciento estimado.
El problema es que con base en esas proyecciones de ingresos se estructuró el gasto del Presupuesto General de la República para el 2013. Entonces, al recaudar menos de lo esperado se abrió una brecha o déficit fiscal de 2,149.5 millones de córdobas.
Además sobre la base de lo recaudado el año pasado se proyectan los ingresos del Presupuesto General de este año, sobre el que pesa la carga de 1,613 millones de córdobas para pagar el polémico “bono cristiano, socialista y solidario” a unos 165,515 trabajares del Estado que devengan menos de 5,500 córdobas mensuales.
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Hasta 2013 esta regalía, que comenzó a entregar el Gobierno en mayo de 2010, se financiaba con fondos de la cooperación de Venezuela, pero tras la muerte del presidente Hugo Chávez, en marzo del año pasado, la ayuda se ha visto mermada, presionando las de por sí desgastadas finanzas públicas.
LOS INGRESOS ESPERADOS
Pero ¿cuál fue el comportamiento de los principales impuestos? El Impuesto sobre la Renta (IR) creció a un ritmo del 10.6 por ciento, pero el Gobierno había proyectado que lo hiciera en 18.9 por ciento. Eso ocasionó que a las arcas públicas solo entraran 14,500 millones de córdobas, es decir 1,370 millones menos de lo estimado.
En ese sentido, el economista Adolfo Acevedo dice que “una posible razón de peso de este desempeño tan débil en la recaudación del IR, es que la tasa efectiva del IR sobre dividendos y rentas financieras —las principales fuentes de ingresos de los sectores que concentran la renta en el país— se redujo a la mitad”.
No obstante, el experto afirma que es difícil determinar la verdadera razón de ese pobre comportamiento impositivo, porque el Gobierno “desde hace años esconde tan celosamente el detalle de la recaudación del IR por sus principales fuentes; anticipos, retenciones a asalariados, retenciones a cuenta y retenciones definitivas por diversos hechos imponibles”.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) creció a menor ritmo. Al finalizar el año pasado, este repuntó 10.3 por ciento, lo que permitió en ingresos 16,670 millones de córdobas, 323.5 millones menos en relación con lo proyectado, ya que se esperaba un crecimiento del 12.4 por ciento.
El Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) aportó 7,183 millones de córdobas, 665.3 millones menos en relación con lo previsto. El ejecutivo esperaba que este impuesto creciera 14 por ciento, pero solo lo hizo en 4.3 por ciento. El pobre desempeño de este impuesto obedeció a que el ISC que se aplica a las importaciones no solo no logró llenar las expectativas recaudatorias, sino también quedó en negativo respecto a lo captado el año anterior. En 2012 esta carga impositiva aportó 2,233 millones de córdobas, cifra superior a los 1,924 millones (13.8 por ciento menos) recaudados en 2013. El crecimiento esperado era del 15.6 por ciento.
También el apartado de Otros Selectivos se redujo un 48.3 por ciento en relación con 2012. Los ingresos sumaron 48.2 millones de córdobas, 34.9 millones menos. Se estimaba un rendimiento del 33.9 por ciento.
Para Acevedo el frágil desempeño del ISC “indica que se subestimó la magnitud de la caída en la recaudación, que provocaría la eliminación de este impuesto para un gran número de bienes importados, seleccionados por su peso en el consumo de los quintales de mayores ingresos, el cual fue introducido en 2003 para darle algún leve grado de progresividad al sistema tributario”.
En su momento, recuerda, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público consideró que “este importante número de bienes aportaba poco a la recaudación, y no se perdería mucho al eliminarlo, pero la evidencia está demostrando que este no era el caso”.
El déficit fiscal es más grave de lo que parece, considera Acevedo. Pero “la brecha recaudatoria no fue mucho mayor únicamente porque el Gobierno decidió retener las devoluciones para evitar una mayor brecha recaudatoria”, enfatiza.
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