Los autobuses que trasladaron al primer grupo de surcoreanos para reencontrarse con sus familiares norcoreanos, el 20 de febrero de 2014, tras más de 50 años separados por la Guerra de Corea, en Sokcho

Efímeros momentos de intimidad para los coreanos separados por la guerra

Después de unos reencuentros conmovedores y en algunos casos traumáticos, que tuvieron lugar el jueves ante las cámaras de televisión, fueron autorizados a retirarse durante tres horas a sus habitaciones.

Cientos de coreanos compartieron este viernes durante unas horas en el monte Kumgang, Corea del Norte, sus primeros momentos de intimidad con familiares que no veían desde hace más de 60 años, en una reunión de familias separadas por la guerra.

Después de unos reencuentros conmovedores y en algunos casos traumáticos, que tuvieron lugar el jueves ante las cámaras de televisión, fueron autorizados a retirarse durante tres horas a sus habitaciones.

Pese a la emoción que les embargaba y a la inminencia desgarradora de la separación el sábado, debían esforzarse por recuperar seis décadas de ausencia, añoranza y angustia.

Febriles, con frecuencia débiles y enfermos, se tocaban, abrazaban, pasaban sin cesar de la risa a las lágrimas, buscaban con la yema de los dedos o con la punta de los labios un consuelo ilusorio.

Un anciano surcoreano de 93 años descubrió el jueves por primera vez el rostro de su hijo, de 64 años, después de que la Guerra de Corea (1950-1953) lo separase de su esposa embarazada. «Déjame abrazarte», dijo el padre entre sollozos.

Después de los encuentros privados, algunos participantes surcoreanos se quejaron de que sus familiares del norte se sentían obligados a impartir lecciones políticas basadas en la propaganda del régimen. «Era un poco irritante a causa de sus comentarios políticos incesantes», señaló Choi Dong-Myung tras encontrarse con su hermana y su hermano.

Algunos ancianos del sur aseguraron que sus parientes norcoreanos afirmaban que la reunificación sólo sería posible tras la marcha de los soldados estadounidenses de territorio surcoreano.

Ésta es la primera reunión de familias coreanas separadas por la guerra (1950-1953) desde 2010, que se ha hecho posible al término de duras negociaciones entre las autoridades de Seúl y Piongyang.

Corea del Norte acabó por dar su acuerdo, aunque exigía la previa anulación de los ejercicios militares de Corea del Sur y EE.UU. que deben empezar el próximo lunes.

Los participantes, seleccionados por sorteo informático, llevaron a sus familiares del norte regalos, medicamentos, fotos de familia y fideos instantáneos. Los ancianos también comentaron las fotos de familia, hechas antes de la partición de la península y después.

La norcoreana Lee Jung-Sil acudió al encuentro con la esperanza de reunirse con su hermana mayor, Lee Young-Sil, de 87 años. Sin embargo, la anciana surcoreana no la reconoció a causa del Alzheimer. «Hermana mayor, ¡soy yo! ¿Por qué no me escuchas?», gritaba Lee Sung-Sil.

De los 125,000 surcoreanos que se inscribieron desde 1988 para participar en este programa de reencuentro familiar, 57,000 fallecieron y muchos de los supervivientes ya no tienen fuerzas para emprender el viaje.

El domingo, 88 norcoreanos se reunirán con 361 familiares del sur para una segunda reunión prevista hasta el martes.

«Un paso adelante significativo»

Bajo la presión creciente de EE.UU., que reclama la suspensión del programa nuclear norcoreano, China, principal país aliado del régimen, se congratuló por la celebración de dichas reuniones, que revisten, según ella una «gran importancia». Una portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Hua Chunying, dijo que «es un paso adelante significativo que va en la buena dirección», y estimó que el acontecimiento favorece «la estabilidad y la paz regionales».

Los coreanos del norte y del sur deberán separarse el sábado con la práctica certeza de que no volverán a verse más. «Será nuestra primera y última reunión», se desesperaba un surcoreano, Kim Dong-nin, antes de salir de Seúl.

En estado de confrontación casi permanente, ambas Coreas siguen técnicamente en guerra al no haber firmado ningún tratado de paz después del armisticio de 1953.

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