Los manifestantes que reclaman la dimisión de la primera ministra tailandesa, Shinawatra, se dirigieron este miércoles a su 'cuartel general de crisis', aumentando así la presión sobre el Gobierno un día después de los enfrentamientos que provocaron cinco muertos y decenas de heridos.
El estallido de violencia que tuvo lugar el martes alejó toda esperanza de un apaciguamiento de la crisis política, que ha provocado desde el pasado otoño 16 muertos y centenares de heridos, ya fuera en tiroteos o por la explosión de granadas.
Este miércoles, un convoy de camionetas acompañadas de silbidos, que son una señal de reconocimiento entre los manifestantes, se instaló en los suburbios del norte de Bangkok ante un complejo del ministerio de Defensa. Yingluck ha utilizado durante estas útimas semanas este edificio, bloqueado por los manifestantes que piden su caída, como la casa de Gobierno provisional.
«Es difícil de aceptar el hecho de que Yingluck haya ordenado (a la policía) que nos matara y que ahora se esconda en la oficina del secretario permanente de Defensa. La tomaremos por asalto (la oficina) y la encontraremos», prometió el líder del movimiento, Suthep Thaugsuban.
Todas las reuniones ministeriales previstas en este complejo para este miércoles fueron anuladas, según una portavoz de la presidencia.
El martes, un operativo de la Policía antidisturbios provocó enfrentamientos violentos al intentar recuperar algunos de los edificios bloqueados por los manifestantes desde hace semanas, incluida la sede del Gobierno.
Explosiones y disparos sacudieron un barrio del centro histórico de Bangkok, situado cerca de las principales atracciones turísticas de la capital.
Según fuentes sanitarias, cinco personas murieron, entre ellas un policía, y varias decenas resultaron heridas en los enfrentamientos.