Granjeros tailandeses enfrentándose a soldados en una protesta por el retraso de los pagos del arroz, en la sede temporal del Gobierno del país, en Bangkok el 17 de febrero de 2014

Manifestantes asedian la sede del Gobierno en Tailandia

Tailandia está sumida desde este golpe en una serie de reiteradas crisis políticas, con manifestaciones sucesivas de partidarios y enemigos de Thaksin.

Miles de manifestantes, que exigen desde hace meses la dimisión de la primera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra, asediaban este lunes la sede del Gobierno, pese a una reciente operación policial para desalojar la zona.

«Yingluck no tendrá ninguna posibilidad de volver a trabajar en la Casa de Gobierno», afirmó en esa zona ante sus partidarios Suthep Thaugsuban, líder del movimiento, sobre quien pesa una orden de arresto por insurrección. «No permitiremos que el gobierno vuelva a sus funciones», añadió.

Según un fotógrafo de AFP, los manifestantes empezaron a construir un muro de cemento ante las rejas del complejo gubernamental, donde Yingluck y sus ministros no pueden reunirse desde hace dos meses.

El viernes, centenares de policías antidisturbios habían desalojado la zona en torno a la Casa de Gobierno, pero después de esta intervención, que se produjo sin enfrentamientos ni detenciones, los militantes retornaron para reconstruir sus barricadas de neumáticos y sacos de arena.

Los manifestantes -cuyo número se ha reducido considerablemente estas últimas semanas- exigen desde hace tres meses, además de la partida de Yingluck, el fin de la influencia de su hermano Thaksin, exprimer ministro derrocado por un golpe de Estado en 2006 y acusado de dirigir el país desde el exilio.

Tailandia está sumida desde este golpe en una serie de reiteradas crisis políticas, con manifestaciones sucesivas de partidarios y enemigos de Thaksin.

Las masas rurales y urbanas desfavorecidas del norte y noreste son fieles a Thaksin, mientras que las elites de Bangkok lo ven como una amenaza para la monarquía.

Las elecciones legislativas anticipadas del pasado 2 de febrero no lograron que el país saliera de este continuo enfrentamiento.

Los manifestantes, que quieren reemplazar al gobierno por un 'consejo del pueblo' no elegido, perturbaron la celebración de esas elecciones, que aún no tienen resultado anunciado, a la espera de otras dos nuevas jornadas de votación previstas el mes de abril.

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