San Valentín viene de lejos
El 14 de febrero festeja cada año el “Día de los Enamorados” o “Día de San Valentín”. ¿Pero dónde surgió esa tradición?
La celebración del Día de San Valentín viene de lejos, pero en su modalidad corriente es el resultado de una lucha entre los viejos mitos paganos y los que el cristianismo intentó imponer a toda costa, para sustituirlos.
Antaño, en la noche del 14 de febrero cada varón joven escogía su pareja femenina (aunque sabiendo lo que hoy sabemos, probablemente era al revés: que cada mujer joven escogía su pareja masculina), se iban a esconder en los matorrales y se les permitían unas licencias que en otros momentos del año estaban absolutamente prohibidas.
Se trataba de una especie de “libertinaje” muy mal visto por las mamás de las “doncellas” de la época, por las consecuencias que a los nueve meses se pudiesen presentar. Como resultado, y como no podía ser menos, cuando llegó el momento en que la Iglesia mandó, los sacerdotes, abades y monjas exigieron ciertos ritos de naturaleza religiosa como prolegómenos a cualquier festividad ulterior que recordara las paganas. Las festividades ulteriores siguieron siendo lo que siempre habían sido, pero por lo menos iban precedidas de buenas intenciones cristianas y de rezos.
Todos los intentos por excluir a San Valentín de la fecha del 14 de febrero resultaron inútiles. Es más, una consecuencia no buscada de la nueva forma de celebrar la fecha fueron los “matrimonios espirituales”, entre adolescentes cuyas familias no consideraban la posibilidad de casar a sus vástagos a tontas y a locas. Sin embargo, esos “matrimonios espirituales”, a menos que se produjeran en ausencia de uno de los cónyuges, ya nos podemos imaginar cómo terminaban.
San Valentín es un santo varón, pero el culto se inició como el dedicado a una mujer, una diosa, engendradora del amor. Se trataba de la diosa Februata Juno, una deidad que padecía —y derramaba sobre cuantos se le acercaban por desesperación o por simple curiosidad— fiebres amorosas. Para todos. Sin exclusiones. Graciosamente entre sus adoradores.
Al final de todo, San Valentín vino a servir de sustituto a un montón de dioses paganos, como eran, con diversas denominaciones, Príapo, Eros, Cupido, Pan… Y aunque se afirme que San Valentín no era verdaderamente un santo ni cosa parecida, sino un romano joven que sufrió martirio a manos de los enemigos del cristianismo hacia el año 300 de nuestra era, ahí se ha quedado, para bien o para mal.
De cualquier modo, cada 14 de febrero se recuerda el Día de San Valentín, con gran alegría y entusiasmo justificados.
Frederick Mann. ©FIRMAS PRESS.
Octavio Alvarado, un caballero de la política
En los avatares de la vida política nacional conocemos personas y personajes de toda índole. Unos henchidos de lo que el amigo, también chontaleño, León Núñez, denomina muy acertadamente como “el síndrome del figureo”, y una minoría respetable de venerables ciudadanos a quienes podemos calificar de caballeros de la política. Uno de ellos es Octavio Valentín Alvarado Tablada, y digo es, porque su presencia y su legado estarán con nosotros en tanto y en cuanto se luche por la preservación de los valores y los principios que animaron su quehacer en la política nacional.
Conocí más de cerca a don Octavio, como cariñosamente lo llamamos, en plena campaña electoral en el año 2011 cuando el Partido Liberal Independiente (PLI), este partido político de principios incuestionables, se abrió para conformar una alianza electoral con Fabio Gadea de candidato presidencial. No era nada fácil articular una alianza que en lo personal me recordaba más que a la Unión Nacional Opositora (UNO) a su predecesora la Unión Democrática de Liberación que lideró el Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. En ese contexto fui de los que nos beneficiamos de la sabiduría de don Octavio en materia de relaciones humanas. Su expresión a flor de labios: “Amigo” como primer palabra antes de una conversación, denotaba siempre que anteponía lo humano por sobre lo material o el cálculo político tan de moda en estos tiempos de antivalores y zancadillas matreras.
Me invitó reiteradamente a asumir los principios del liberalismo independiente desde el PLI y ya próximos a las elecciones generales del 2011, cuyas cuentas aún no conocemos con exactitud, me adherí a las estructuras partidarias convencido de la necesidad de aportar al fortalecimiento de partidos nacidos en la fragua antidictatorial e integrados por líderes y cuadros políticos que están apostando al cambio cívico, a pesar del avasallador poder del régimen actual.
La lucha cívica y pacífica por la restitución democrática es cada vez más difícil cuando hombres de la talla de don Octavio pasan a la eternidad, pero él nos deja sus testimonios, pues no solo fue uno sino varios producto de una personalidad multivalente, siempre preocupado por el relevo generacional no mecánico ni artificial sino de calidad. Y a eso apostó hasta el último momento de su praxis política. Andaba a la caza de cuadros partidarios nuevos a quienes en un rol de paido´s introyectaba sus conocimientos históricos, filosóficos y políticos doctrinarios.
Hasta el último momento estuvo en su trinchera parlamentaria en el Parlacen, consecuente y disciplinado a pesar de los males que le aquejaban. Valiente y estoico.
Rindo con estas pocas palabras mi mayor respeto a su memoria que debe servir para crear generaciones de políticos inspirados en su ejemplo.
Mauricio Díaz D. Diputado al Parlamento Centroamericano.
Comandante 3-80
El 16 de febrero de 1991, hace 23 años, fue asesinado de manera cobarde en el parqueo del Hotel Intercontinental de Managua el ingeniero y coronel Enrique Bermúdez Varela (Comandante 3-80), máximo jefe militar del único movimiento guerrillero democrático de toda América, conocido como Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), movimiento que gracias a su lucha armada hizo posible que a nuestra sufrida Nicaragua volviera la libertad, la paz y la democracia que nos había sido confiscada a los nicaragüenses por la dictadura sandinista de los años ochenta. Este asesinato cobarde ha quedado en la impunidad.
En un inicio se culpó de esto al Frente Sandinista, pero ¿en verdad fueron los sandinistas los que planearon y ejecutaron el asesinato del Comandante 3-80? Hoy que el Frente Sandinista está en el poder y que habla tanto de justicia, debiera esclarecer este cobarde asesinato y que el pueblo de Nicaragua se dé cuenta quiénes en verdad fueron los que planearon y ejecutaron el asesinato del Comandante 3-80. Al Frente Sandinista le conviene que este asesinato se esclarezca.
A 23 años de este cobarde asesinato los comandos de la libertad de FDN guardamos en nuestros corazones el legado de libertad y de democracia, por lo cual luchó y murió nuestro máximo líder, el Comandante 3-80.
Máximo M. Castillo. Excombatiente de la Contra, Frente Norte FDN-RN.
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