Barack Obama y François Hollande efectuarán este lunes un peregrinaje a las fuentes de la amistad entre Washington y París, en el primero de los tres días de una visita de Estado del mandatario francés a EEUU.
Vuelo en el Air Force One, honores militares y cenas fastuosas: EEUU agasajará a Hollande en la primera visita en su primera etapa a Washington y en la primera de este género por parte de un jefe de Estado en 18 años, en la que Hollande viajará solo, tras su reciente separación de Valérie Trierweiler.
Antes de una jornada protocolaria el martes en la Casa Blanca, Obama y Hollande viajarán a la zona de Monticello, tierras del tercer presidente estadounidense, Thomas Jefferson (1801-1809), una referencia histórica para ambos países.
Esta escapada permitirá a ambos mandatarios encontrarse en un ambiente más informal para «charlar de las relaciones (franco-estadounidenses) en un entorno que evoca su historia y de las posibilidades que detentan», explicó un responsable del Gobierno de Obama a la AFP.
En el ámbito económico, Hollande cenará este lunes en la casa de Francia con la directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y el presidente del Banco Mundial, el estadounidense Jim Yong Kim.
El martes, la jornada será mucho más solemne, con himnos nacionales, cañonazos y una entrevista en el Despacho Oval antes de una rueda de prensa en la que se tratarán seguramente cuestiones internacionales (Siria, Irán, Ucrania, Sáhara y Libia) y económicas.
Tras una comida oficial con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y un homenaje a los militares del país, Hollande será el martes por la noche el invitado de honor de una cena de Estado que reunirá a centenares de invitados selectamente escogidos por la Casa Blanca y donde será obligatorio el esmoquin y la etiqueta.
La visita concluirá el miércoles con una escala en San Francisco, región que alberga empresas punteras en materia informática.