Los problemas de agua potable se agravaron en noviembre de 2013. El “chorrito”, que siempre había sido inestable se volvió más lánguido y empezó a ausentarse más seguido, recuerda Elízabeth Arróliga, habitante del barrio capitalino Loma Linda.
Según ella, en su barrio “el agua ha sido un problema de toda la vida”; pero de dos meses a la fecha solo recibe el servicio por la madrugada y en un horario estricto que no va más allá de dos horas. “A veces del todo no viene”, lamenta. En esas ocasiones, “solo se salva el que tiene varios barriles”. Arróliga solo posee dos y a veces le toca ir a pedir agua a las casas de los vecinos.
Algo parecido le sucede a Gema García, otra habitante de Loma Linda. Ella debe levantarse a las 2:00 o 3:00 de la madrugada para poder recoger agua, cuenta. “Tenemos que esperar a que llegue primero a las casas que quedan alto, para que después baje. Como si fuera un sistema artesanal”, se queja. Y afirma que se las arregla con una panita de agua para hacer las pupusas que vende en su caramanchel. “Eso sí, el recibo de Enacal siempre viene puntual”, dice.
LA PRENSA se comunicó con Maritza Tellería, divulgadora de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), quien aseguró que reportaría el caso “al ingeniero encargado” para que mande a una cuadrilla a revisar la situación.
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