El estadounidense Bode Miller. LA PRENSA/AP

Duelo por el oro en descenso masculino

El oro del descenso de los Juegos Olímpicos, el domingo, anuncia un duelo en la cumbre entre el estadounidense Bode Miller, dominador de los entrenamientos en Sochi, y el noruego Aksel Lund Svindal, que ha estado en casi todos los podios esta temporada.

El noruego Aksel Lund Svindal. LA PRENSA/AFP

Por Astolfo Cagnacci

ROSA KHUTOR/AFP

El oro del descenso de los Juegos Olímpicos, el domingo, anuncia un duelo en la cumbre entre el estadounidense Bode Miller, dominador de los entrenamientos en Sochi, y el noruego Aksel Lund Svindal, que ha estado en casi todos los podios esta temporada. Miller (1.88 m) y Svindal (1.95 m) tienen el físico adecuado para dominar el descenso y anticipar las curvas.

El noruego, el mejor en la Copa del Mundo, es más pesado, mientras que el estadounidense perdió entre 10 y 12 kilos en la temporada sabática (2012-2013) que se acordó para curar su rodilla derecha y arreglar asuntos privados. Svindal superó una grave caída en la pista de Beaver Creek (Estados Unidos), en noviembre de 2007. La temporada siguiente, logró su segunda Copa del Mundo en la general del campeonato. El noruego parece indestructible.

Miller y Svindal fueron campeones del mundo de eslalon gigante, de ahí su facilidad para gestionar las curvas, que son muchas en Rosa Khutor. En sus inicios en la Copa del Mundo, Svindal era polivalente, con fama de ir mejor en supergigante, que sigue siendo su mejor disciplina, mientras que Miller comenzó a destacar en las especialidades técnicas, antes de alargar su reinado a la velocidad.

El estadounidemse ganó en las cinco disciplinas en Copa del Mundo. Las opciones para el resto es que a veces quieres hace cosas extrañas o arriesga demasiado y comete errores que le hacen perder la carrera, como le pasó en Kitzbühel hace dos semanas.

El descenso, y especialmente el de Rosa Khutor, exige cualidades técnicas y físicas, pero sobre todo mentales. Require compromiso, valentías, resistencia y velocidad. Svindal mostró su fuerza moral tras su caída en de Beaver Creek. Pero ya antes cuando perdió con ocho años a su madre, en honor de la cual lleva el patronimio Lund. Miller se perdió en los Juegos de Turín, en 2006, cuando sus salidas nocturnas eran sus trofeos. Pero el Bode nuevo llegó cuando se casó con Morgan Beck, modelo y jugadora de vóley-playa, que está ahora siempre a su lado.

Ante el día D del Descenso, el Domingo, el cuadruple campeón del mundo muestra su resolución: «Va a ser difícil permanecer tranquilo. Pero estoy listo. Quiero ganar».

Miller querrá seguramente dedicar su victoria a su hermano pequeño Chelone, fallecido en 2013. Habrá otros aspirantes aunque se anuncia difícil desbancar al estadounidense y al noruego.

«Una cosa es segura. No habrá sorpresas», asegura el canadiense Erik Guay. Tras quedar cerca del podio (5º) en 2010, campeón del mundo el año siguiente, el canadiense forma parte de los aspirantes.

El suizo Patrick Küng, el italiano Christof Innerhofer y el joven austríaco Matthias Mayer también pueden dar la sorpresa.

El suizo Didier Défago, actual campeón, tiene ante sí la ocasión única de convertirse en el primer esquiador de la historia en lograr el doblete.

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