El logro supremo de la Rusia de Vladimir Putin se puso en marcha este viernes 7 de febrero, con una celebración de la grandeza de su pasado y esperanza por un futuro glorioso.
En una superlativa ceremonia, el presidente ruso inauguró oficialmente los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi. Vladislav Tretiak, un legendario jugador de hockey, e Irina Rodnina, tricampeona olímpica de patinaje artístico, prendieron el pebetero olímpico, para poner en marcha dos semanas de competencias invernales a las orillas del mar Negro.
El encendido del fuego olímpico coronó una alegre ceremonia de apertura en el Parque Olímpico, que comenzó con una bienvenida “al centro del universo”.
Los cinco aros debían unirse para dar inicio a un despliegue pirotécnico para poner en marcha la fiesta.
En cambio, los anillos terminaron apagándose y removidos del estadio, justo cuando el presidente Vladimir Putin era presentado.
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ATADOS A GOBIERNO RUSO
Más que en otras citas, estos Juegos Olímpicos están estrechamente atados al gobernante del país anfitrión.
Putin cargó con la iniciativa de obtener el derecho de montarlos en esta ciudad, un centro turístico de verano en el mar Negro y próximo a las montañas del Cáucaso.
Rusia se gastó 51,000 millones de dólares para transformar a Sochi en un paraíso para los deportes invernales.
Los Juegos Olímpicos más caros en la historia acabaron sumiéndose en una vorágine de corrupción, abusos al medioambiente y temores a atentados terroristas por la insurgencia islámica en las vecinas repúblicas de Chechenia y Dagestán.
INQUIETUD POR TERRORISMO
Apenas después de ponerse el Sol sobre el Cáucaso y a la ribera de la costa que bordea el estadio Fisht, la estrella de la televisión rusa Yana Churikova pegó un grito a la gente que aún trataba de acomodarse en sus asientos: “¡Bienvenidos al centro del universo!”.
Y así será durante las próximas dos semanas para los 3,000 deportistas que participarán en 98 pruebas, batiendo récords en cuanto a participación y competencias en unos Juegos de Invierno.
Pero también habrá inquietud de que estos Juegos sean blanco del terrorismo, temores que se atizaron durante la misma ceremonia, cuando trascendió que un pasajero a bordo de un vuelo con destino a Estambul dijo que cargaba una bomba y pidió que el avión fuera desviado a Sochi. Las autoridades informaron que el avión aterrizó sin problemas en Turquía.
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