La familia nos compete a todos

Editorial: La familia nos compete a todos

El martes de esta semana, el Consejo Editorial de LA PRENSA visitó al nuevo cardenal de Nicaragua, monseñor Leopoldo Brenes Solórzano, para felicitarlo por su merecido nombramiento, desearle éxito en su misión como “cardenal del pueblo” y manifestarle la esperanza en que su nombramiento sea un augurio de que muy buenas e importantes nuevas podrían ocurrir pronto en Nicaragua; como ocurrieron no mucho tiempo después que el papa Juan Pablo II nombró cardenal a monseñor Miguel Obando Bravo.

Pero también, durante la mencionada visita al cardenal Brenes, el Consejo Editorial de LA PRENSA le dio a conocer el compromiso de este diario, de respaldar las actividades del Año de la Familia, como ha consagrado la Iglesia católica de Nicaragua al año 2014.

Es que LA PRENSA comparte plenamente la preocupación de la Iglesia católica por la familia. Estamos claros de que, en los últimos tiempos, se han producido en el mundo y en Nicaragua cambios en la familia y en la concepción de su función social, que en determinados casos son desestabilizadores de la institución familiar. Algunos de esos cambios han debilitado peligrosamente los valores en los que se funda la familia y han normado la autoridad paterno-maternal con la que siempre se ha gobernado. Y al perder cohesión y estabilidad, la familia corre el peligro de fragmentarse, con las inevitables y muy peligrosas consecuencias de disolución social y moral que eso implica, lo cual es imperiosamente necesario evitar.

“Hoy se presentan problemáticas inéditas hasta hace unos pocos años, desde la difusión de las parejas de hecho, que no acceden al matrimonio y a veces excluyen la idea del mismo, a las uniones entre las personas del mismo sexo, a las cuales a menudo es consentida la adopción de hijos”, se dice en el documento preparatorio y la encuesta de 39 preguntas sobre temas de familia, que el papa Francisco envió a las conferencias episcopales de todo el mundo, a principios de noviembre pasado, con vistas a la celebración de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos, que se reunirá del 5 a 19 de octubre próximo en Roma y versará sobre “Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización”.

Pero la problemática de la familia no es un asunto estrictamente religioso y no debe ser preocupación solo de la Iglesia católica y otras entidades cristianas. La defensa y el fortalecimiento de la familia también es responsabilidad de la sociedad civil, de las clases empresariales y políticas, de los medios de comunicación social, de las instituciones culturales y de toda la gente de buena voluntad que aspira a vivir en un mundo mejor, más justo y equitativo, más seguro y éticamente sano.

Ante el grave debilitamiento de los valores morales y de las creencias religiosas en la sociedad, es imperativo promover y cultivar una educación formativa que ayude a las personas, sobre todo a las más jóvenes, a resistir las presiones de unos cambios que supuestamente son modernizantes, pero no son sanos ni sensatos y apuntan a socavar el cimiento principal de la sociedad, que es precisamente la institución familiar. Y en este esfuerzo, la participación y el apoyo de los medios de comunicación social tiene una importancia primordial.

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