Cartas al Director

Funcionarios del Estado

Hoy por hoy en las instituciones públicas del país laboran muchas de personas que han llegado a esos puestos por cualquier cantidad de razones, menos una que es la principal: el concurso oposición, la capacidad.

Se puede hablar de nepotismo, amiguismo, política y hasta religión, como razones por las que algunas personas han accedido a puestos en los diferentes poderes del Estado, pero no por capacidad. Desgraciadamente un buen número de esas personas ostentan cargos desde los cuales han estado haciendo daño a los procesos, atrasando gestiones, afectando al Estado de Derecho que se construye en nuestra Nicaragua, generando confusión en la aplicación de algunas normas, las cuales interpretan a como sus limitadas capacidades les permiten. Y todo aquello que no llegan a entender porque requiere algún proceso de estudio o concatenación de normas o ideas, simplemente lo “descartan” en uso y abuso de las “atribuciones” que les confiere la ley.

Si se hiciera concurso por oposición (pero de verdad, no los simulacros que hacen en algunas instituciones), si se valorara de manera integral a los profesionales y esto fuera una norma general para el acceso a cualquier cargo público que sea por nombramiento, si nos guiáramos por las capacidades, por la experiencia y habilidades tendríamos funcionarios de primer nivel en cada institución o poder del Estado, personas con el bagaje académico y cultural necesario para poder relucir en sus respectivas profesiones y ser el orgullo de sus colegas, amigos y familiares. Solo así podrían brindar el servicio eficaz y eficiente que todos nos merecemos.

Qué tristeza ver cómo se degrada el ejercicio de algunas profesiones por causa de algunos malos hijos de la Patria que no quisieron estudiar en sus tiempos de estudiantes y que ahora viven a la sombra de sus familiares, de sus amigos, de su partido o de su iglesia.

A ellos es bueno recordarles de cuando en cuando lo que establece clara y meridianamente nuestra Constitución Política; Arto. 183: Ningún poder del Estado, organismo de gobierno o funcionario tendrá otra autoridad, facultad o jurisdicción que las que le confiere la Constitución Política y las leyes de la República.

No lo que ellos entienden por “autoridad, facultad o jurisdicción” sino lo que ya está establecido en las normas de las diferentes materias en las que se supone se formaron o formarían como profesionales.

Siempre hay tiempo para recapacitar, para mejorar, para estudiar, pero si esas personas no tienen la lucidez necesaria para entenderlo, entonces que “Dios salve a Nicaragua”.

Ricardo J. Guevara Altamirano. Abogado y notario público.

Patria y dignidad

“Haciendo Patria”, reza el eslogan de Daniel Ortega con el cual inició otro año más de su ilegal magistratura, pero ¿cuál es esa patria a que nos invita el dictador?

La patria de Ortega es una patria mediocre, en la que se acentúa la decadencia moral de la clase gobernante, intentando disfrazar con ideas su descarado monopolio del Estado para su provecho familiar, perennizando la mediocridad, condensándola hasta convertirla en sistema.

La patria de Ortega es una sin dignidad, gregaria, donde sus habitantes no sean ciudadanos sino rebaños, aquí el servilismo se enseñorea sepultando la dignidad, donde la ignorancia favorezcan la domesticación de las masas, se vive de la patria pero sin trabajar para ella.

En nuestro país el desprecio por la democracia y sus instituciones llegan al extremo de convertir la fiesta electoral en chanza y jornadas lúdicas, el voto es una mofa en las manos de gañanes como los de Consejo Supremo Electoral, que han destruido la República porque han asesinado la buena fe de los ciudadanos con tanto fraude electoral.

Solo el hombre digno y libre tiene patria, el servil pide, el ciudadano digno merece, cumple con sus deberes y reclama sus derechos, no tolera como el lacayo ser uncido al carro caudillo, tampoco bate las palmas ante las grandilocuentes majaderías del cacique.

Construyamos una patria de ciudadanos, la que soñó el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, donde cada uno tenga su libertad asegurada, que el magistrado sirva al pueblo y no que se sirva de él, cultivemos la meritocracia y no la mediocracia como actualmente sucede. Hagamos patria repudiando la dictadura.

Pavel Molina Cruz. Juigalpa, Chontales

Zonas Francas en Nicaragua

¿Realmente esta forma de brindar empleos ha sido una buena opción para las personas con necesidades económicas?

Mi respuesta es no. La Comisión Nacional de Zonas Francas, como es llamada, lo que ha hecho y sigue haciendo es explotar a sus trabajadores exigiéndoles un trabajo a destajo, porque aquí quien sea más rápido es quien gana mejor. Supuestamente, estando de pie todo el día y con exigencias de no perder ni un minuto, es como muchos nicaragüenses están perdiendo su tiempo.

Puedo decirlo, porque el salario que se les ofrece no logra dar abasto para reunir las cosas necesarias en un hogar. Este salario es de 1,600 a 2,000 córdobas. En Nicaragua hay grandes necesidades económicas y el Gobierno aún no ha podido responder a estas demandas, porque se necesita trabajar y ganar bonito para poder “vivir bonito”.

Es decepcionante que miles de adultos y jóvenes nicaragüenses acuden a las zonas de maquila para trabajar de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche, con pago de horas extras por el suelo, trabajando bajo presión y algunas veces sin días de descanso.

Nicaragua tiene potencial´. ¿Por qué no mejor brindar empleos que sean dignos y permitan sustentar a una familia? Porque para vivir bonito, tenemos que ganar bonito.

Alexa Mendieta. Estudiante de periodismo.

Deplorable spot publicitario

Como bien es sabido, la educación en nuestro país está por los suelos. Los diversos gobiernos que hemos tenido no han hecho el mínimo esfuerzo por mejorarla. Los maestros ganando una miseria y los políticos y empresarios enriqueciéndose a costa del país o de sus trabajadores.

Sumado a esto, tenemos diversas empresas que en vez de elevar nuestro nivel educativo y cultural realizan campañas publicitarias en detrimento de la educación, este es el caso de la compañía de telefonía Claro. Claro que estamos mal. Como es posible que pongan un spot publicitario donde un alumno que a la legua se ve que es pésimo estudiante, además de mal educado teniendo notas excelentes solo porque utiliza Claro.

Las empresas publicitarias deben realizar campañas comerciales sin tratar de promover malos valores, como es el caso del anuncio de Claro que el alumno está tirando papeles a sus compañeros y maestro.

Estas compañías de telefonías como las entidades bancarias, creen que aportan a la educación de nuestro pueblo engañando con la tableta o las computadoras regaladas o rifadas. No señores, se necesita más que esas minucias que a ustedes le sobran, ustedes que se están enriqueciendo deberían aportar más al pueblo de Nicaragua, tratar de elevar su nivel académico y cultural, y no estar devaluando nuestro valores y nuestra poca educación.

Julio León Báez.

COMENTARIOS

  1. Ramón Pineda
    Hace 13 años

    Excelente, señor Báez. Me sumo a su justa y digna protesta.

  2. Estudiados o no..!!
    Hace 13 años

    Excelente articulo Alexa..esa es nuestra realidad..necesitamos invertir en educación..aunque si se revisa con cuidado..entre esas maquilas hay un buen numero de profesionales, que perdieron su tiempo y dinero estudiando por cinco años en una universidad…asi estamos…esa es nuestra situación..pero ya sabemos que el sistema lo permite…se hace de la vista gorda….pregúntele a Talavera..

  3. Observador
    Hace 13 años

    Deplorable spot publicitario: Sr. Baez, y que se puede esperar de un país donde la gente se preocupa más de lo material. Sólo hay que ir a los lugares más pobres de las ciudades y pueblos (incluyendo los barrios nuevos regalados a supuestos «pobres») y verán unas antenas parabólicas Claro en casas de cartón. Los supuestos «pobres» prefieren ver cable TV en televisores LCD que mejorar sus condiciones de pobres. O ver árboles metálicos de 80 mil dólares y decir «vivimos bonito» por ello.

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