Marianela Lacayo
ASESORA DE IMAGEN
En el medio laboral y en tu vida personal debes tener en cuenta que tu vestimenta forma parte del 93 por ciento de información que transmitís a través de tu imagen y proyección. Aprovechá tu imagen como una herramienta estratégica para sumar puntos a tu favor en cualquier circunstancia.
Para mejorar nuestra imagen debemos saber qué mensajes queremos comunicar sobre nuestros objetivos, gustos, cultura, educación, nivel profesional o estilo de vida.
En el medio laboral debés evitar exagerar con la vestimenta, no pasarte con la moda, mantener un estilo que se adapte a las tendencias y que no confunda ni cree ruido visual.
Debes evitar escotes pronunciados, fuertes contrastes de colores, tacones que sobrepasen los 5 centímetros, de colores llamativos o informales, como sandalias o deportivos. Evita también la exposición exagerada de las marcas, prendas ceñidas al cuerpo o muy holgadas, telas transparentes o que fondeen, ropa interior visible o perceptible, uñas pintadas con diseños o en colores muy llamativos y tonos de cabello incongruentes con el color de piel y ojos de la persona.
Los accesorios no deben ser grandes, llamativos ni tipo infantil. No uses lentes de sol o graduados sobre la cabeza, ni el celular como accesorio de la vestimenta o telas brillantes y aplicaciones tipo tachuelas.
Los caballeros deben evitar calzado tipo crocs, alpargatas, zapatos color blanco, con puntas y largo exagerado, ropa demasiado ajustada u holgada, escote mostrando parte del pecho, accesorios grandes, calcetas gruesas, medias estiradas, cabello en diferentes colores, cortes y peinados informales, uñas largas, barbas y bigotes descuidados, cinturón gastado, hebillas grandes, correa del cinturón de tela, letras en la hebilla o relojes tipo deportivo.
Sin duda hay rubros en los que los códigos de vestimenta requieren de prendas informales y casuales, sin embargo eso no quiere decir que se deba vestir desaliñado o parecer desaseado.

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