El mundo del futbol, en particular, y la sociedad española, en general, llora la muerte del entrenador Luis Aragonés, ocurrida a primera hora ayer, tras su última recaída, aquejado de una grave leucemia.
Una clara coincidencia existe entre todos los que le conocieron y trabajaron con él, y entre los que, sin haber tenido un contacto tan directo, siguen el futbol y saben de su trayectoria.
Luis fue el impulsor de un cambio histórico que llevó a la selección española a acabar con 44 años de desencantos que habían transcurrido de 1964 a 2008.
El 29 de junio ese año, en el estadio Ernst Happel de Viena, Fernando Torres puso la guinda a la mutación española, habituada a las decepciones y fracasos, al anotar el tanto de la victoria ante Alemania, la diana que dio a España la Eurocopa.
Fue en 2008 cuando Aragonés decidió dar portazo a la época de Raúl González, ídolo del Real Madrid y de la selección, para acabar dando la alternativa a una generación liderada por Andrés Iniesta y Xavi Hernández.
Como futbolista llegó al Atlético de Madrid. Anotó 123 goles en 265 partidos con los rojiblancos, la segunda máxima cifra en la historia del equipo, y los ayudó a conquistar tres títulos de la Liga española y dos de la Copa del Rey. También alcanzó el final de la Copa de Europa de clubes, en la que perdió ante Bayern Munich.
Aragonés, llamado “El Sabio de Hortaleza” en referencia al barrio de Madrid donde nació, fue nombrado luego técnico del Atlético y ganó una Copa Intercontinental, una Copa del Rey y la Liga de 1977.
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